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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Álava

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El «extraordinario» estado de la uva augura una cosecha excelente en calidad y ajustada en cantidad, pese al retraso en el inicio de la campaña
17.10.08 -

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Con diez días de retraso sobre los últimos años, como en otros tiempos, la fiesta de El Pilar ha marcado el comienzo de la vendimia de uva tinta en las 13.150 hectáreas de viñas teñidas de otoño de la Rioja Alavesa. Y hay unanimidad en el diagnóstico del período más importante que vive el sector cada año: «El estado de la uva es extraordinario», subraya José Baigorri, director de la Casa del Vino. «Hace una década que no se ven PH y acidez tan buenos», subraya también el agricultor y presidente de la UAGA en la comarca, José Antonio Ugarte. «Las perspectivas son muy optimistas. Como hace tiempo no se veían», reafirma el gerente de ABRA, Patxi Antón. «Si no llueve durante estos días será un año muy bueno», anuncia el bodeguero Fernando Remírez de Ganuza, con los nervios propios de este tiempo de locura en el que se mira al cielo, se trabaja mucho y se duerme poco en las 450 empresas y bodegas que se mueven en torno al vino.
Si la calidad parece garantizada, la cantidad rondará los 72 millones de kilos, una cifra parecida a 2007, ajustada a las exigencias del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja. «La maduración se ha retrasado y hay variantes que nos colocan ante nuevas incertidumbres, como qué pasará en los próximos días cuando estamos más cerca del invierno que del verano. Hay que andar con mucho tino y catar en la viña porque esa sazón es muy irregular en grado y cantidad según la altitud y la orientación», añade Remírez de Ganuza. Ese concepto de vendimia selectiva marca la cosecha de este año puesto que los viticultores se ven obligados a recoger cada finca por fases, según se encuentre el estado de la uva.
Más maquinaria
Otra de las novedades que se abre camino es la implantación de máquinas vendimiadoras. Se calcula que cosechan ya entre un 30 y un 40% del total de la denominación Rioja, y que superan el 20% en la zona alavesa. En Lapuebla de Labarca están acostumbrados a verlas. «Cuesta la mitad de dinero. Es más cómodo y más rápido y no castiga la viña como se dice. Si trabajas bien, no se oxida la uva, que es una de las pegas. No tienes que comerte la cabeza con la contratación de vendimiadores», destaca el viticultor Julio Polo. Idéntica opinión comparte José Fidel Muro, el conductor de la máquina, de diseño fracés.
Los datos corroboran la revolución que supone la cosechadora frente a la recogida manual. «En un día se pueden recolectar hasta 46.000 kilos de uva, el trabajo diario de 23 personas. Además, separa el grano del raspón», cuenta Muro. El gran incoveniente es que las viñas deben estar emparradas con alambre, lo que se conoce como en espaldera, algo que no ocurre con la mayor parte de las plantaciones antiguas.
Pero la tecnología no sólo se impone en la elección de maquinaria frente a lo manual. Las bodegas apuestan cada vez más por la selección en la propia recogida y nada más entrar en la bodega. Es el caso de Remírez de Ganuza, en Samaniego, una instalación que enarbola la búsqueda constante de la innovación en el proceso de elaboración. Sus recolectores, portugueses que viven en Ponferrada desde hace muchos años, conocen muy bien las exigencias de su patrón que quiere dos recipientes diferentes a pie de viña. La caja de 12 kilos para el racimo perfecto y el cesto de 14 para los restantes.
Ya en la mesa de selección, las uvas pasan por cinco filtros de calidad hasta la última separación. Los hombros de los racimos se usan para los reservas y las puntas para los vinos de maceración carbónica. Y todo, en un alarde de higiene y limpieza que sorprende entre tanto trasiego.
Un 5% menos en ventas
Pero no todo son buenas noticias. La crisis económica crea incertidumbre en el sector. El descenso de ventas de los útimos 8 meses es de un 5%, más fuerte en el mercado interior de la hostelería que en la exportación. «Hemos recibido muchos palos, pero la situación no es tan alarmante. La gente no bebe en los bares, pero compra buen vino y se lo toma en casa», describe Patxi Antón, de Abra. ¿Bajará el precio? Es una incógnita porque las bodegas no acostumbran a fijar el coste de la uva hasta el próximo enero.
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