Vitoria restaurará el próximo año su joya arquitectónica más preciada. El Ayuntamiento tiene previsto acometer una rehabilitación integral de Los Arquillos, la obra maestra, junto a la plaza de España, del arquitecto vitoriano Justo Antonio de Olaguíbel, construida en quince años, entre 1787 y 1802, para unir la parte vieja de la ciudad, asentada en una colina, con la moderna que comenzaba a despuntar.
Estas arcadas, que sirven en las facultades de Arquitectura como ejemplo de cómo se debe salvar un pronunciado desnivel urbano, lucirán en los próximos meses una imagen radicalmente distinta a la actual. Veintidós años después de la última gran reforma, las arcos de medio punto y las viviendas y comercios que se extienden por la calle Mateo Moraza y la Cuesta de San Francisco volverán a lucir sus mejores galas. La restauración permitirá limpiar la piedra y la fachada, así como renovar los techos abovedados, que se modernizarán, y la iluminación y las canalizaciones. Todo ello con el objetivo de dotar al conjunto de una imagen más acorde con el siglo XXI y mejorar la vida de sus moradores.
La rehabilitación proyectada por el Gabinete Lazcoz, para la que se ha presupuestado cerca de 300.000 euros, consta de cuatro actuaciones. La primera afectará al techo abovedado, que apenas está aislado con el exterior y que en muchos tramos es muy inseguro. «Hay viviendas en las que se puede ver a través de suelo», recuerda Gonzalo Arroita, gerente de la Agencia de Renovación Urbana. La intervención pretende que la techumbre «recupere su estado primitivo».
La segunda fase corresponde a la iluminación. El proyecto contempla la instalación de faroles clásicos, eso sí, con halógenos. «Se busca una luz diaria eficiente y otra monumental que ponga en valor el espacio, el edificio y el entorno», recalca Arroita. Esta actuación se completará con la sustitución de todas las canalizaciones y la red de pluviales con el objetivo de eliminar las humedades que afectan a las viviendas superiores y a la entreplanta y planta baja de Mateo Moraza y la Cuesta de San Francisco.
Arenisca y calcarenita
La gran obra, sin embargo, será la restauración de la piedra de arenisca y calcarenita con la que se construyeron Los Arquillos, procedentes de las canteras de Olárizu y Elguea. Se limpiarán, asimismo, las paredes, fachadas y se protegerán las paredes y muros. «Es historia viva de la ciudad y se utilizó la misma piedra que para las últimas fases de la catedral vieja», subraya el gerente de Renovación Urbana. Además, los vecinos han pedido que se incluya la fibra óptica, algo que el Ayuntamiento aún estudia «ya que debe ser valorado desde un punto de vista técnico. Se puede contemplar porque en el futuro se va a colocar la red wi-fi -internet sin cables- en toda la almendra medieval».
El Consistorio va a encargar seis propuestas al Colegio de Arquitectos. Luego elegirá una de ellas y para diciembre quiere contar con el proyecto redactado. Las obras se desarrollarán en 2009. «Lo positivo de estas actuaciones, al igual que ha ocurrido con el proyecto de El Campillo, es que ha habido una colaboración entre el Ayuntamiento y los vecinos, que han planteado sus propuestas», destaca Arroita.