Los socialistas vascos dieron ayer una vuelta de tuerca a la compleja negociación presupuestaria entre PNV y PSOE al anunciar su disposición a acordar las cuentas de Ibarretxe «independientemente de lo que hagan» los representantes jeltzales en el Congreso de los Diputados. Por el momento, éstos no descartan presentar pasado mañana una enmienda de totalidad al proyecto económico de José Luis Rodríguez Zapatero.
Hasta la fecha, y durante los últimos tres años, los pactos entre jeltzales y socialistas han estado marcados por la reciprocidad entre Madrid y Vitoria, pero este año la proximidad de las elecciones autonómicas, que obligará a disolver la Cámara vasca en poco más de dos meses, dibuja un panorama distinto. El inminente final de la legislatura descarga presión sobre el lehendakari para sacar adelante los Presupuestos vascos -nada que ver con el presidente del Gobierno, para quien sería catastrófico verse obligado a prorrogar las cuentas en pleno azote de la crisis-, pero al mismo tiempo complica el acuerdo con el PSOE al PNV, que ha designado como candidato a un Ibarretxe que sigue apostando por la colaboración entre nacionalistas y que no ha renunciado ni mucho menos a su mensaje soberanista. Y otro factor que encarece considerablemente el precio del entendimiento: descartado lo que vulgarmente se conoce como 'cambio de cromos', los jeltzales reclaman el traspaso de la investigación científica y técnica y de las políticas activas de empleo.
En este contexto se entienden las palabras del portavoz de la ejecutiva del PSE, Rodolfo Ares, que aprovechó el 'impasse' en las conversaciones entre el grupo del PNV en Madrid y la delegación socialista -que experimentaron un tímido avance el pasado lunes- para desarrollar su propia estrategia, al margen de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. El PSE intenta así poner en evidencia las contradicciones del nacionalismo y presentarse como un partido responsable y dispuesto a arrimar el hombro en tiempos de zozobra económica. De hecho, Ares no sólo subrayó la disposición de los socialistas vascos a permitir la aprobación del proyecto de Ibarretxe con independencia de la postura del PNV en Madrid, sino que recalcó que la ciudadanía «no tiene por qué pagar las consecuencias de la inestabilidad de tripartito» ni tampoco de la actitud de un Gobierno vasco que «puede no querer buscar el acuerdo».
El dirigente del PSE puso voz de este modo a las sospechas de su partido sobre un posible enrocamiento del PNV en las posiciones maximalistas del sector más identificado con el soberanismo -encarnado por el propio lehendakari y Joseba Egibar-, que, según fuentes peneuvistas consultadas, está empujando efectivamente para que se eleve el listón de la exigencia al Gobierno de Zapatero. «Si nos hemos encargado del país en tiempos de bonanza económica, con mucha más razón y responsabilidad tenemos que hacerlo en momentos de crisis. Hay que estar a la altura de las circunstancias», subrayó el PSE.
Ares, que aprovechó para insistir en que Ibarretxe sigue apostando por una «deriva soberanista» que «divide» a la sociedad vasca y por una «fórmula de gobierno agotada» -el tripartito extensible a la colaboración con Aralar-, puso la venda antes que la herida y recalcó que el PNV cometería una «irresponsabilidad» si renunciase a apoyar las cuentas de Zapatero «por razones estratégicas».
Los socialistas temen de hecho, también en Madrid, que las posiciones contrarias al acuerdo acaben por imponerse en la formación jeltzale, a pesar de que el presidente del EBB, Iñigo Urkullu, ha apostado desde el principio por el pacto presupuestario. Esto permitiría al PNV 'vender' importantes logros económicos para Euskadi, restaría argumentos, en cierta medida, al discurso preelectoral del PSE y otorgaría a los jeltzales un goloso papel de bisagra para la gobernabilidad de Zapatero. Para Ares, resultaría «muy difícil de entender» un desmarque del PNV no sólo por el contexto de recesión en que se presentan los Presupuestos, sino también por las «muy importantes inversiones» para Euskadi que llevarían aparejados.
Pisar suelo
Aunque las palabras del portavoz socialista parecen anticipar un alejamiento de la formación jeltzale, lo cierto es que prosiguen a buen ritmo -aunque sin avances concretos- los contactos entre el portavoz del grupo parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, y su homólogo peneuvista, Josu Erkoreka. Ayer volvieron a reunirse, esta vez de forma discreta, en sus despachos del Congreso. En todo caso, los peneuvista transmiten en las últimas horas la impresión de que el asunto está lejos de solventarse: el propio Erkoreka dijo ayer en rueda de prensa que no comparte el «optimismo» de Alonso sobre las posibilidades de acuerdo.
«Prefiero pisar suelo y ver lo que dan de sí los próximos días», recalcó el dirigente peneuvista, que aseguró que «estamos igual de cerca que de lejos» de la entente respecto a semanas anteriores, y se limitó a admitir que el PSOE les ha ofrecido ahora «algo distinto» que en la reunión con la ministra Salgado, una cita en la que, según el ministerio, «ya se empezaron a avanzar algunas posibilidades».
En realidad, el PSOE ha asumido que la transferencia de I+D+I que exigen los nacionalistas es ejecutable a través de posteriores deducciones del Cupo, pero los negociadores no se ponen de acuerdo sobre las partidas a las que afectaría. Dicho de otra manera, no hay acuerdo sobre el montante económico que pasaría a engrosar las arcas vascas.