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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Sociedad

Estudio | Observatorio Vasco de la Juventud

Sólo el 33% de los que tienen entre 25 y 29 años ha abandonado el hogar paterno, diez puntos menos que en el conjunto de España

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Los jóvenes vascos no se van de casa
Una mujer mira anuncios de pisos.
Los jóvenes vascos cada vez salen más tarde de casa de los padres y lo hacen, preferentemente, en pareja para poder hacer frente a los gastos que conlleva la independencia. Sólo un 33% de quienes tienen entre 25 y 29 años viven fuera del domicilio paterno y siete de cada diez de ellos conviven en pareja en hogares unifamiliares, según el libro 'Emancipación y precariedad en la juventud vasca: entre la anomia funcional y el cambio cultural', publicado por el Observatorio Vasco de la Juventud. El estudio, realizado por los sociólogos Alfonso Pérez-Agote y Elsa Santamaría, hace referencia a datos de 2001 y destaca que la falta de empleo estable y el alto precio de la vivienda han hecho que en el País Vasco sea «bastante normal» que los jóvenes se independicen y vuelvan después a casa de sus progenitores, reenganchándose en el sistema educativo para especializarse a la búsqueda de salidas laborales.
La emancipación es más tardía en Euskadi que en el resto del país. Mientras que en el conjunto de España casi una cuarta parte de la población de entre 15 y 29 años vivía en 2001 por su cuenta, en el País Vasco no llegaba a una quinta parte. La diferencia entre el porcentaje de jóvenes emancipados en Euskadi y en el conjunto de España se incrementa con la edad: es de 1,4 puntos (4,2% en el País Vasco y 5,6% en España) entre 15 y 19 años, de 6,4 puntos (11,3% y 17,7%, respectivamente) entre 20 y 24, y de 10 puntos (33,6% frente a 43,6%) entre 25 y 29. En más de uno de cada diez hogares vascos (12,2%) hay jóvenes que sueñan con emanciparse: el aspirante tipo a salir del hogar paterno tiene 27,5 años, es mujer (50,6%) y cuenta con estudios profesionales (36%) o universitarios (34%).
A pesar de que la tasa de desempleo juvenil es una de las más bajas desde mediados de los 90, eso tampoco garantiza ingresos fijos, ya que son más los jóvenes con contrato eventual que indefinido. A los vascos no les basta hoy con tener un salario para salir de la casa paterna, sino que necesitan dos sueldos en la mayoría de los casos. De ahí que siete de cada diez se emancipen en pareja. «Recurrir a compartir gastos se vuelve requisito indispensable para afrontar el gasto de la emancipación familiar y, por lo tanto, es habitual que se espere al momento en el que se encuentre una pareja para barajar la posibilidad de independizarse de la residencia familiar. Se pasa de la dependencia económica de los padres a la dependencia económica de otro sueldo, normalmente el de la pareja».
Trabajo estable y pareja
Independizarse requiere, por consiguiente, de pareja y de un trabajo estable. La falta de cualquiera de esos dos elementos en un momento determinado obligará a un joven que haya abandonado el hogar paterno a regresar a él y alargar la formación mediante cursos de especialización y másteres. «La combinación de estudios y trabajo durante unos años es también una realidad cada vez más habitual», indicó ayer Pérez-Agote, quien advirtió de que la actual crisis económica puede obligar a muchos jóvenes a regresar a casa de los progenitores o a aceptar condiciones de empleo aún más precarias.
El estudio destaca que la mujer es «más proclive» que el hombre a aceptar 'contratos basura', quizá porque ellas dan más importancia a vivir por su cuenta. Aunque en los dos sexos es el deseo de independizarse de la familia el principal motivo para acceder a una vivienda, son más las mujeres (72,8%) que los hombres (66,5%) quienes tienen ese ansia de autonomía. «En la mujer es más fuerte el deseo de vivir con normas propias que en el hombre. Entre otras cosas, esto tiene que ver, seguramente, con la menor autonomía de la joven en el hogar familiar», indican los autores.
Vivir en pareja era en los años 90 el principal motivo para buscar piso. Ahora, sólo lo es para el 29% de los hombres y el 22,4% de las mujeres. La población vasca ha visto cómo, desde 1975 hasta 2001, se ha elevado en seis años la edad media del primer matrimonio: en la actualidad, los hombres se casan a los 33 años y las mujeres a los 30. La edad a la que una mujer tiene su primer hijo también ha pasado de los 26-27 años de 1975 a los 32-33 actuales.
El estudio
www.gazteaukera.euskadi.net/r58-854/es
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