El plan de rescate financiero puesto en marcha en Gran Bretaña -valorado en más de 46.000 millones de euros- va a convertir probablemente al Gobierno de ese país en el accionista mayoritario del Royal Bank of Scotland (RBS), un grupo que ocupaba en setiembre el puesto decimotercero en el el ranking mundial de instituciones financieras. También se hará con más del 40% de las acciones del banco resultante de la fusión de Lloyds-TSB y del Halifax Bank of Scotland (HBOS). Ambos estaban entre los veinte mayores del mundo.
Esta chocante revolución en las relaciones entre las instituciones públicas británicas y las de la City financiera de Londres parecía en la noche de ayer la consecuencia inevitable de la fuerte caída de los valores bursátiles de los tres bancos que han decidido acogerse a la oferta de recapitalización del Tesoro anunciada el pasado miércoles.
El Royal Bank of Scotland perdió el 8.4% de su valor, mostrando que los inversores privados no parecen estar interesados en la adquisición de sus acciones después de remitir al Tesoro una estimación de que necesita unos 25.600 millones de euros para reconstruir su capital y tener capacidad de resistir la turbulencia financiera actual.
Tras poner en práctica el mismo modelo de resistencia a tensiones, exigido la pasada semana por el Gobierno de Londres, el HBOS llegó a la conclusión de que necesita 14.700 millones y el Lloyds TSB, que había acordado adquirir al anterior, 7.000. Las acciones del primero cayeron un 27.54% y las del segundo, un 14.5%.
Entrar en el capital
En un día en el que la bolsa de Londres se sumó a la respuesta positiva de otras a la acción coordinada de los gobiernos para hacer frente a la crisis del sistema financiero elevando su índice más popular, el FTSE100, en un 8.26%, la caída de los tres bancos indica que el Ejecutivoo tendrá casi seguro que implementar su oferta de suscribir el capital.
«El Gobierno no quiere gestionar bancos», dijo ayer el ministro de Hacienda, Alistair Darling, en la declaración parlamentaria en la que presentó el desarrollo del plan avanzado la pasada semana, que ha sufrido algunas modificaciones. Será, en palabras de Gordon Brown, «una inversión comercial», que también definió como «sin precedentes, pero esencial».
Otros bancos a los que ha ofrecido capitalización, como HSBC, Barclays, Standard Chartered, Nationwide o Abbey, filial del Santa nder, sanearán sus balances con sus propios recursos o en el mercado abierto. Los valores de estas instituciones que cotizan en la bolsa de Londres compartieron la tendencia general al alza.
Todos ellos, con participación gubernamental o no, se beneficiarán de un nuevo componente del plan de reactivación de los mercados de capitales -la oferta ilimitada de una línea de cambio de dólares por libras esterlinas- y, tras activar sus planes de capitalización, accederán a los avales gubernamentales por 315.000 millones de euros para la obtención de préstamos en el mercado interbancario.
El Gobierno británico se convertirá, hasta que pueda desprenderse de las acciones, en prestamista a un sistema bancario que en parte controla. Además, impone condiciones operativas a los dos bancos en los que tendrá con gran probabilidad amplias participaciones: 63%, en el caso del RBS, y 44%, en el caso del LLoydsTSB-HBOS, tras la fusión, cuyos términos se han modificado, para recoger la depreciación de este último desde el acuerdo.No habrá dividendo ni bonos a los directivos, y los bancos tendrán que mantener el nivel de préstamo a la compra de vivienda y a la pequeña y mediana empresa en los niveles de 2007.
El Gobierno detuvo con esta intervención el temor de un colapso inmediato del sistema bancario. Pero las repercusiones del anuncio para la City de Londres o la Hacienda y la economía británica sólo comenzaban ayer a ser digeridas, en lo que tenía las marcas de una jornada histórica.