Archer Milton Huntington, el fundador en 1904 de la Hispanic Society de Nueva York, tenía 12 años cuando leyó 'Los Zincali', obra sobre los gitanos españoles escrita por George Borrow, un vendedor de biblias que se paseó en burro por Madrid y Andalucía en el siglo XIX y a quien los andaluces le llamaron cariñosamente 'don Jorgito el Inglés'.
Las vidas de la zíngaros cambiaron la del pequeño Archer, emperrado desde entonces en viajar por España y en confraternizar con su paisanaje. El padre de Huntington reservaba para su hijo un solvente futuro de naviero, pero enseguida se dio cuenta de que el chico no iba por ahí, así que le dio vía libre, vista además la seriedad con que se tomaba las cosas.
El fundador de la Hispanic Society empezó a estudiar castellano antiguo y árabe a los 18 años con dos tutores ya que, en su opinión, no había otro modo de llegar a las raíces peninsulares. Suya es la primera traducción al inglés del 'Cantar de Mío Cid', que editó en tres cuidados tomos.
A los 20 años, en 1892, llegó a España y recorrió el país a pie y en burro, como su ilustre predecesor George Borrow. Metódico y aventurero, de aquel viaje salió con una pasión por la historia española que no se apaciguó durante su vida, y que cultivó con mimo y con mucho dinero. Por los catorce cuadros de Joaquín Sorolla que a partir del martes se podrán ver en el Museo de Bellas Artes de Bilbao pagó 150.000 dólares, una fortuna en aquella época. Fue la cantidad que estipuló el pintor cuando firmó el contrato en 1911.
Sorolla amaba la luz y las grandes cifras. Entre 1880 y 1920, pintó alrededor de 4,000 cuadros, entre los preparatorios y las versiones finales. A su primera muestra individual en París, en 1906, mandó 500 obras. Dos años después expuso en la galería Grafton de Londres, en la que conoció a Huntington. El mecenas neoyorquino le invitó en 1909 a exhibir y vender su obra en la Hispanic Society, y esta vez Sorolla envió 356 piezas, de las que se vendieron la mitad.
La exposición fue un éxito. Fueron a visitarla más de 160.000 personas y la Hispanic Socie ty adquirió una relevancia hasta entonces inédita. Huntington quiso profundizar en la relación con Sorolla y le propuso realizar un friso histórico de España, una idea que no terminó de convencer al artista.
En 1913, durante su segundo viaje a Estados Unidos, Sorolla le entregó una carta en la que aceptaba el encargo si cambiaba la idea del friso por la de realizar veintinueve murales, luego reducidos a catorce, que representaran las «regiones de España». En el documento, el pintor consigna la cantidad de 150.000 «'dollars'», en la que incluye el gasto de la cerámica, las joyas y los trajes típicos que utilizara, y que después pasarían a la colección de la Hispanic Society.
A partir de ese año, Sorolla se dedicó a viajar por España para documentarse y realizar bocetos. El primer cuadro que terminó, en 1913, fue el titulado 'La fiesta del pan. Castilla', y el último, acabado en 1919, fue 'La pesca de atún. Ayamonte'. En 1920 sufrió una hemiplejía mientras pintaba a la mujer del escritor Ramón Pérez de Ayala y en 1923 murió, sin haber cobrado un dólar de la Hispanic Society, que pagó a su familia después de su fallecimiento. Los catorce paneles se colgaron en 1926.
Huntington consiguió un conjunto de obras irrepetible de un pintor muy popular en su época y también en la actualidad. No fue ésta su única aportación al hispanismo artístico, ya que en su colección hay obras de Zurbarán, Ribera y Velázquez, entre otros.
El apasionado por España ayudó a revalorizar el arte de El Greco, un pintor ninguneado hasta el siglo XIX, y se benefició de que en su época los cuadros de Goya todavía estaban al alcance de los coleccionistas. Uno de sus triunfos indiscutibles fue la adquisición del retrato de la duquesa de Alba que Goya pintó en 1797, y que el neoyorquino compró en 1906 en París.