Casi medio siglo después del premio en el concurso de Liverpool que lanzó su carrera internacional, el pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro ofrecerá el próximo martes un concierto que es al mismo tiempo un homenaje a su trayectoria en el Instituto Cervantes de Chicago, en presencia de casi 300 invitados representantes del mundo cultural, empresarial y académico estadounidense. El acto es también la puesta de largo de la Fundación que lleva su nombre, constituida en abril gracias a las donaciones de un grupo de mecenas y empresas privadas, entre ellas la casa Steinway & Sons, primer fabricante mundial de pianos de concierto.
La Fundación Joaquín Achúcarro, radicada en Dallas, tiene como objetivo perpetuar el legado del pianista y apoyar la carrera de jóvenes intérpretes del teclado promoviendo clases magistrales y conciertos y dotando de becas a sus alumnos más aventajados. Desde su creación, ha organizado una serie de conciertos que han contado con la colaboración de la Embajada de España y los consulados en las ciudades más importantes de EE UU. En este caso, además, el concierto forma parte de la celebración de la fiesta nacional.
Joaquín Achúcarro, que acaba de cruzar el Atlántico para dar dos conciertos con la Orquesta de Extremadura, ha pasado por su casa un par de días antes de regresar a EE UU. Emocionado por lo que supone ese concierto de homenaje a su figura, cuenta que tocará un programa de música española que se prolongará casi una hora: Tres preludios, de Mompou; la Fantasía bética, de Falla; El amor y la muerte, de las 'Goyescas' de Granados; y 'Tango', 'El Puerto' y 'Navarra', de Albéniz. Un recital con piezas erizadas de dificultades técnicas, que es al mismo tiempo un recorrido por lo mejor de la música española desde finales del XIX.
Actividad frenética
A punto de cumplir 76 años, el pianista bilbaíno vive una de las etapas más fructíferas de su carrera profesional, dando conciertos continuamente por todo el mundo. Durante este año, tiene previstas en su agenda medio centenar largo de actuaciones, con una docena de programas diferentes, algo llamativo en un gremio en el que es común que un intérprete llene su temporada con dos o tres programas que repite de forma continua. «A mí eso me aburriría», explica Achúcarro, que trabaja una media de cuatro horas diarias para poder hacer frente a unas obras sobre las que siente «una responsabilidad cada vez mayor».
El concierto de Chicago, una de esas ocasiones excepcionales en la carrera de un músico, es para él una de las grandes citas hasta final de año, a la espera de que se resuelva un pequeño contencioso sobre derechos de autor que ha retrasado la grabación de un DVD con la Sinfónica de Londres dirigida por Colin Davis, en el que interpretará el Concierto Nº 2 de Brahms, desde siempre una de sus partituras favoritas. Antes de Navidad saldrá también un disco grabado y publicado por la Academia Chigiana, en la que se formó musicalmente el pianista vasco. Y en los próximos días, ETB emitirá el documental 'Sentir la música. La pasión por el piano de Joaquín Achúcarro', una coproducción de C5 y ETB, dirigida por Ana Mochales y Enrique Portocarrero.