«De pequeña ya era gordita y siempre he tenido tendencia a engordar. Llevo toda la vida haciendo régimen. Ahora, por fin, he bajado 13 kilos y lo que es más importante, me estoy manteniendo». Inma es una de las cuarenta personas -22 mujeres y 18 hombres- que ha participado en un ensayo clínico consistente en probar una nueva dieta equilibrada e hipocalórica.
La mitad de los voluntarios tomó durante los 56 días que duró la prueba un agua mineral funcional. En este caso, la 'funcionalidad' del agua consistía en que está modificada con componente para que contribuya a perder masa grasa manteniendo la masa muscular. La otra mitad bebió agua normal y corriente.
De los 36 participantes que terminaron la prueba, todos bajaron entre seis y siete kilos. ¿Qué pasó con los que tomaron el agua especial? «Su porcentaje de grasa disminuyó algo más, mantuvieron algo mejor la masa magra y perdieron algo más en el perímetro de cintura», detalla la nutricionista Itziar Cantera, encargada de seguir, semana a semana, las incidencias de cada voluntario.
«Yo estoy encantada», comenta Inma. Antes de empezar la dieta, con el agua funcional, esta mujer de 45 años y 1,60 de estatura, pesaba 73,3 kilos. Es decir, su índice de masa corporal (IMC) era de 28,6: tenía sobrepeso, al superar en 3,6 puntos el límite considerado normal.
La dieta, realizada en primavera, fue totalmente personalizada. La nutricionista realizó el cálculo energético de cada persona y, en función de sus necesidades, le facilitaba un régimen semanal con una reducción de 600 kilocalorías. Otro aspecto importante fue adaptar la alimentación a los gustos de cada persona porque «si la gente come lo que no quiere, termina por cansarse y abandona», resalta Itziar Cantera.
Inma no abandonó. Es más, finalizado el ensayo, ella continuó con las pautas alimenticias que le enseñaron hasta bajar los trece kilos que tanto le pesaban. Ahora se mantiene en 60,5 kilos y su IMC es de 23,8. «Y todo esto después del verano que antes eran una tortura. Es la primera vez que no he engordado en esta época del año», comenta orgullosa. ¿La clave? «Si un día me pasaba un poco, al siguiente compensaba».
Con cautela
¿Se puede concluir, por tanto, que el agua mineral funcional que tomó la mitad de los voluntarios contribuye de forma decisiva a perder peso? Los investigadores se muestran cautos. Señalan que para hacer esa información «se necesitaría realizar un ensayo a a mayor escala porque éste ha sido sólo un estudio piloto».
Lo importante, a su juicio, ha sido poder demostrar que con unos hábitos sanos de alimentación y sin demasiado sacrificio se puede perder peso. «No sólo se trataba de una cuestión estética, sino que con los análisis realizado por los profesionales de Txagorritxu se comprobó que los voluntarios con ciertos problemas de colesterol y tensión, mejoraron notablemente».
«Claro que he aprendido a comer más sano. Además de perder grasa, tengo menos azúcar y colesterol. No me ha podido ir mejor», dice Inma. Pues a seguir.