México volvió a vivir ayer una jornada sangrienta que dejó 29 muertes violentas en 24 horas, de ellas 21 en Chihuahua, superando una vez más la realidad a la más exagerada de las ficciones. Ya no bastan las pistolas. También las granadas se usaron en una espiral sin freno relacionada con el narcotráfico que asola México. Once de las víctimas mortales fueron acribilladas en un bar de Chihuahua, mientras dos agentes y otros tantos narcotraficantes caían en el mismo estado. Además, el director del diario 'La Noticia de Michoacán' fue primero secuestrado y poco después asesinado de tres tiros.
Sobre las once de la noche del jueves, cuatro encapuchados que vestían uniformes de la Agencia Federal de Investigación (AFI) dijeron al guarda de seguridad del bar Río Rosas que realizaban una inspección de rutina. Pero cuando entraron, y sin mediar palabra, dispararon contra los clientes que se encontraban en la barra y en un sector de mesas. El vigilante y un mariachi quedaron entre los once abatidos. Otras cuatro personas sufrieron heridas graves.
Una de las hipótesis manejadas por la Policía es que la matanza tenía relación con una persecución a tiros ocurrida poco antes en una zona cercana. Tampoco descarta que las víctimas se hubieran enfrentado antes en la calle y se refugiaran en la taberna donde encontraron la muerte.
Tras el tiroteo, un centenar de uniformados de todos los cuerpos que luchan contra la delincuencia por orden del presidente Felipe Calderón -Ejercito y las Policías federal, estatal y municipal- acordonaron la zona, pero no lograron llevar a cabo ninguna detención.
Ningún estado se libra
En el mismo estado fronterizo de Chihuahua se registró otro tiroteo que dejó cuatro cadáveres más, dos agentes federales, que viajaban por la autopista hacia Ciudad Juárez, y dos presuntos narcotraficantes. Por el momento, se desconocen los detalles en los que se produjo el enfrentamiento. La macabra relación no paró ahí. La tarde del jueves, en la capital fue rematado a la salida de su domicilio otro policía. Y en la localidad de Gómez Farías asesinaban al director de Obras Públicas, Rosario Márquez Luján, cuando circulaba en una camioneta. Casi simultáneamente, en Ciudad Juárez, tristemente conocida por los asesinatos de mujeres jóvenes, cuatro personas fallecían en cuatro episodios de violencia.
La locura se extendió a los estados de Jalisco (oeste), donde cinco policías que revisaban un coche fueron asesinados con granadas y disparos realizados desde otros vehículos, y Oaxaca (sur), que registró ocho muertos.
Por otra parte, ayer aparecía el cadáver de Miguel Ángel Villagómez, director del diario 'La Noticia de Michoacán' en una cuneta de una carretera próxima a la localidad de Zihuatanejo, en el estado de Guerrero. El periodista había sido secuestrado y presentaba al menos tres impactos de bala. Tres periodistas más han sido asesinados en los últimos seis meses.
El parte de guerra no tiene fin pese a que el presidente Calderón ha prometido acabar con la delincuencia. Para ello, desplegó 36.000 militares por las regiones donde la preponderancia de los carteles de la droga es más evidente. Ayer, en Zacatecas, el Ejército decomisó 21 vehículos y armas en una 'narcobodega'. Pero la presión no logra frenar los ímpetus de los narcos, que parecen más desenfrenados y violentos. En lo que va de año 3.500 familias han sido diezmadas por los sicarios del crimen organizado.