Con la tranquilidad de los puntos cosechados en Mendizorroza, que sellan «un arranque aceptable» en palabras de Salmerón, el Deportivo Alavés pone a prueba hoy su crecimiento a domicilio. Exhibió parte en Anoeta y le toca apuntalarlo en La Romareda, feudo del que todos ven como el gran favorito al ascenso, el Zaragoza (20.00 horas). De momento, ni los albiazules saben lo que es puntuar de tres en tres fuera de casa ni nadie se ha llevado la victoria del estadio maño.
El conjunto vitoriano apuesta por la continuidad para el asalto. Las pruebas de ayer en Ibaia apuntan a que Pablo Casar seguirá en el eje de la zaga y sólo la incógnita en el lateral izquierdo puede introducir variaciones en el once de las dos últimas jornadas. Raúl Llorente ha sido el inquilino desde la lesión de Edu Albacar, pero la total recuperación del catalán, que ya entró en la convocatoria ante el Levante, le otorga opciones de recuperar la titularidad.
El resto de la alineación es de sobra conocida por la afición albiazul: Bernardo en la portería; Kalderon y César fijos en defensa; Garitano y Astudillo como pareja indisoluble en el doble pivote; una línea de creación con Moreno, Emilio y Toni Moral; y Javi Guerra en punta. Una gastroenteritis ha impedido entrenar con normalidad al malagueño durante la semana, pero el cuerpo técnico confía en que no tenga ningún problema para actuar hoy. La principal novedad, de hecho, estará en el banquillo. José Luis Cabrera vuelve ocho meses después a una convocatoria de la que se caen por decisión técnica Almirón, Jacobo, Tozé y Samuel.
La imagen alavesista fuera de casa ha ido mejorando partido a partido. En Vallecas mejor que en Salamanca, pese al resultado, y en Anoeta mejor que en tierras madrileñas. Evitar la salida en tromba del rival, que tanto daño hizo en San Sebastián, y afianzar la línea ofrecida durante muchos minutos ante la Real debe ser la meta.
Siete de sus ocho puntos
El Alavés ya ganó al Zaragoza en pretemporada (3-2) y ese es el camino a seguir. Pero la indudable calidad del conjunto maño y su autoridad en casa, donde ha sumado siete de sus ocho puntos, otorgan un alto nivel de dificultad a la empresa.
El Zaragoza, además, está obligado a ganar para no despegarse de la zona alta. Su objetivo único e ineludible es el ascenso y así se lo exige su afición. Después de perder la semana pasada en Alicante, el grado de necesidad es creciente a orillas del Ebro.
La principal novedad del equipo de Marcelino podría ser la presencia en la punta del ataque, junto a Oliveira, de Arizmendi. El jugador procedente del Valencia viene actuando por la banda derecha, pero la lesión de Ewerthon y la escasa fortuna que está teniendo Braulio pueden llevar al técnico a reubicarlo donde destacó en sus tiempos en el Deportivo.
Esta variante llevaría a Jorge López a la banda derecha y situaría a Caffa en la izquierda. Todos ellos, escoltados por Gabi y Antonio Hidalgo. Los nombres, desde luego, hablan bien a las claras del peligro que puede crear este equipo, si bien la habitual adaptación a la categoría le está pasando factura. Evitar que se encuentren cómodos con el balón debe ser la premisa básica de los albiazules.
70 entradas albiazules
El equipo vitoriano no estará solo en La Romareda. Aprovechando la cercanía de la capital maña y la festividad de El Pilar, al menos setenta aficionados albiazules animarán a los suyos en las gradas. Son las entradas que ha vendido el club babazorro en sus oficinas. El Zaragoza había enviado 150.