«Por orden del señor alcalde... se hace saber... que los hombres anuncio quedan prohibidos...». ¿Se imaginan a un pregonero gritando así por las calles? Su oficio desapareció ya hace mucho, pero la imagen no deja de tener su cosa. Ibáñez bromeaba dibujando, en las tapias por las que pasaban Mortadelo y Filemón, letreros en los que se leía: «Prohibido fijar carteles».
Algo así es lo que ha decidido el Ayuntamiento de Madrid. El alcalde Alberto Ruiz Gallardón y la concejal Ana Botella comparecían ayer ante los medios para comunicar que una nueva ordenanza municipal hará desaparecer de las calles de la capital a los hombres anuncio, los repartidores de octavillas e incluso los rótulos luminosos de las fachadas. Sobre todo en el centro, que el alcalde considera «zona de especial protección».
Los políticos quieren evitar que una persona pasee por la calle vendiendo las bondades de un producto, un establecimiento o una idea. ¿Será el fin de las campañas electorales? No sueñe despierto. Lo que molesta al departamento que dirige la mujer del ex presidente Aznar son los rótulos gemelos que, unidos por una correa, acarrean por la Puerta del Sol una docena de chicos, por lo general nacidos bastante lejos de nuestro kilómetro cero.
La norma, redactada por la concejalía de Medio Ambiente, es uno de los anhelos incumplidos del mandatario popular desde que cogiera el bastón de mando hace seis años. Cuando entre en vigor, a principios de 2009, la «utilización de personas como soporte publicitario» será considerada una «infracción muy grave», por lo que acarreará una multa- para la empresa anunciadora- de entre 1.501 y 3.000 euros.
Con la medida, Gallardón quiere también ayudar a los jóvenes reclamos, ya que esta práctica «atenta contra la dignidad de la persona». Los afectados, en cambio, no parecen muy contentos. No les entusiasman los 15 euros de media que reciben por cada cuatro horas de labor, pero ahora temen perder su trabajo. Aunque ya planean sustituir los carteles por camisetas o chalecos, que seguirán siendo legales.
Por otra parte, la ordenanza, que también perseguirá los vehículos publicitarios -no aquéllos que únicamente porten un logo o el nombre de la empresa propietaria-, tomará medidas contra la contaminación lumínica que producen los neones que cuelgan de las fachadas. No todos. Se actuará caso a caso. En principio se dará un plazo de 12 meses a los anunciantes para que los retiren; aquellos que sean «emblemáticos» sobrevivirán.
Botella se refirió por ejemplo al anuncio de Tío Pepe de la Puerta del Sol o al cinematográfico rótulo de Schweppes de Callao, en el que Santiago Segura hacía equilibrios en 'El día de la Bestia'. Precisamente el cómico fue uno de los primeros hombres anuncio de la televisión, al añadir una leyenda a las camisetas con las que acudía a los platós donde se le entrevistaba.
El Ayuntamiento quiere mejorar la imagen de la ciudad y evitar molestias innecesarias a los turistas y vecinos. Ya no se verán hombres anuncio subiendo y bajando por la calle Montera. Seguro que las personas que allí trabajan lo agradecen. Ahora que se va a reducir también la luminancia del alumbrado, podrán hacerlo en un ambiente más acogedor.