Se le escrutó durante el calentamiento. Que si apenas cojeaba, que cuidado porque no forzaba en las bandejas. El caso es que tan desafortunado se mostró Mustafa Shakur en su gran día que hubo que tirar de él, el de siempre, Pablo Prigioni. Indispensable aunque anduviera lisiado, como anunció a micrófono abierto al término del 80-67. Y es que, a día de hoy, el base de Río Tercero al 50%, o menos, resulta más rentable que el estadounidense de la mirada triste, quien ayer se inmoló... De nuevo.
En el rotundo triunfo sobre el Ricoh Manresa, fraguado en el segundo cuarto, el cometido de Shakur quedó reducido a mera anécdota. Con eso queda todo dicho. Compareció en el quinteto titular, dio un par de pases con criterio pero se abrasó con tres faltas personales en apenas cinco minutos. Justo antes de la tercera, Ivanovic, inflexible con los errores, ya había ordenado a Prigioni desprenderse del chándal. Para más inri, al americano debieron colocarle un algodón en la nariz por un golpe recibido. La ley de Murphy porta el dorsal 22.
Tan poco le gustó su registro a su técnico, y al pabellón, que hasta que el choque quedó encauzado prefirió forzar a Prigioni o la opción puntual de Vidal como conductor. Concluyente. Cuando el ex del Prokom volvió a pista, el duelo parejo había mutado en cuenta atrás por coger el coche y abandonar el Buesa Arena.
Mal fario
No en vano, fue abandonar el chico de Filadelfia la cancha, con 5-6 en el marcador, y recuperarse la sensatez. Porque, cuando el resto del TAU sintió la presencia del disminuido Prigioni, les cambió la cara. Todo se automatizó. Y, en otra demostración del mal fario que acompaña a Shakur, el Manresa se decidió a echar una mano.
Los de Ponsarnau habían soportado con entereza y juicio las embestidas locales durante el cuarto inicial. Sin embargo, no se sabe si por el sobresalto de toparse con Prigioni o por dispersión propia desperdiciaron cuatro ataques seguidos sin motivo aparente. Esos donativos propiciaron un Baskonia alado. Además, ya se sabe qué sucede cuando el conjunto vitoriano enciende el propulsor y descubre mar abierto por delante. El encuentro se descontroló. Hacia el lado alavés por supuesto.
Entre que Teletovic 'descubrió' que hay vida más allá de la línea de 6,25, que McDonald evidenció una vez más que pocos pívots corren mejor la cancha y que cuando Rakocevic coge carrerilla desconoce cómo frenarse, la escuadra del Bages entregó sus armas (39-24, minuto 19).
De esta forma, el bocadillo del intermedio supo a gloria. Y la digestión, una bendición. Todo el coliseo de Zurbano sabía que la segunda alegría de la fase regular estaba garantizada. Hasta el propio Ivanovic, intransigente en otras ocasiones, se decidió a dar otra oportunidad a Shakur. En cuanto a Nocedal, quedó ratificado que aún no cotiza en la bolsa de los mayores.
Barac impone
¿Qué hizo Shakur? Bueno, encendió el ánimo con un robo de balón y una posterior asistencia a un compañero. El Buesa Arena rompió a aplaudir. Lástima que en la siguiente posesión azulgrana Marco, que anda en Manresa con un contrato temporal por el lesionado Javi Rodríguez, le birlara la pelota ante el pasmo generalizado. ¿Y qué sucede en este TAU cuando un reincidente la pifia otra vez? Exacto, al banco. A rumiar en privado su fallo.
Mientras, en la cancha, Barac se sentía por fin inmenso. Adelante y atrás. Hasta que, con seis minutos por jugarse, el quinteto local lo vio tan clarito que bajó los brazos. El Manresa aprovechó la coyuntura y maquilló algo sus moratones. La dignidad del pobre, vamos. Todo esto ante el enfado monumental de Ivanovic, quien luego cargaría a diestro y siniestro como en sus mejores tiempos. Aunque, por encima de esa entendible distensión, la pregunta que deja este 80-67 es indudable: ¿Qué será de este TAU si cae Prigioni y Shakur, u otro, no aparecen?