El central Paco Pavón (28 años) se forja a fuego rápido en el Zaragoza, en Segunda División, después de gestarse como perla en el Real Madrid. Emigró para dejar de ser promesa y hacerse con la titularidad. Detrás le queda un pasado de aval y un apellido que acaparó comentarios, a veces despectivos, y titulares de Prensa.
-Hubo un tiempo en el que el Real Madrid, el de los galácticos, se distinguía entre 'Zidanes' y 'Pavones', comparación de figuras y canteranos, de multimillonarios y asalariados. ¿Se lo siguen recordando?
-De vez en cuando sí, pero ya es pasado. Aquello tuvo su momento, dio para hablar mucho, pero en mi caso ahora estoy en otra época bien distinta de mi vida deportiva.
-¿Le molesta o acabó por acostumbrarse?
-Nunca me molestó y sigue sin molestarme.
-Al menos le dio más notoriedad si cabe.
-Ja, ja... Coincidió que por entonces salimos varios jugadores de la cantera hacia el primer equipo del Madrid y se tomó mi nombre como referencia. Sin más importancia.
-El Zaragoza es hoy su equipo. ¿Le ha ido bien el cambio?
-Desde que llegué se me ha tratado muy bien y estoy muy contento. Además, tenemos un proyecto muy importante después de lo mal que lo pasamos el año anterior. No nos queda otra cosa en la cabeza que no sea la de ascender. Partido a partido tendremos que acercanos a ese objetivo y rematarlo lo antes posible.
Obligaciones
-Pero salió perdiendo en el trasiego porque fichó por un Primera que purga en Segunda.
-El descenso del Zaragoza en verano nos frustró a todos. Por supuesto que también a mí. Nadie esperaba ese desenlace, pero es lo que tiene el fútbol, que el nombre y el presupuesto no garantizan un final feliz. Está claro que hicimos una mala temporada, pero hay que olvidarla y para esto contamos con una nueva a la que habrá que sacar todo el fruto posible.
-Además de la aureola, ¿qué le queda de su pasado blanco?
-Vivo el presente, pero siempre estaré agradecido al Madrid porque él me formó como futbolista desde los 10 hasta los 27 años y como persona también. Me queda muchísimo de esa estancia. Soy madridista y siempre lo seré.
-Tampoco esta campaña el Zaragoza ha echado a andar con buen pie. ¿Inadaptación?
-No sé lo que estamos pagando, pero sí es cierto que nos está costando sacar los partidos para la cantidad de ocasiones que creamos. Vamos por el buen camino, jugamos bien, así que habrá que esperar a que en cuanto llegue un poco de fortuna se acertará con el gol y se reducirán los problemas.
-En poco tiempo se habrá dado cuenta de lo puñetera que es esta categoría.
-La estoy viendo muy igualada. Nadie destaca. Un día ganas y al siguiente pierdes. El equipo que consiga encadenar varias victorias será el que se distancie, porque por el momento no se está perfilando absolutamente nada. Estamos muy juntos. Parece que vamos a sufrir todos los equipos.
-Sea como fuere, por razones de peso, el Zaragoza irremediablemente deberá estar entre los tres ascensores en junio.
-El objetivo es el ascenso y el siguiente, intentar jugar bien al fútbol.
-En la exigencia y en el sueldo va la presión.
-Lo asumimos porque es así. Ahora mismo el Zaragoza es el rival a batir. Todos nos tienen ganas. Es como en Primera, cuando enfrente está el Madrid o el Barcelona y el contrario le quiere tumbar. Pues nosotros somos como el Madrid o el Barça de Segunda.
-Por cierto, ¿está recuperado para jugar frente al Alavés?
-Sí. Estoy disponible.
-¿De qué estaba aquejado?
-De una sobrecarga muscular, pero nada importante.
-¿Por la dureza del partido contra el Hércules?
-Sí. Fue un encuentro muy difícil, jugado en un campo que estaba muy duro y algunos futbolistas sufrimos estiramientos al final.
Asalto con puntos
-Al partido de mañana en La Romareda le antecede el amistoso de Vitoria, donde el Zaragoza recibió un «meneo», recuerda su compañero Paredes. ¿Así fue?
-Aquel partido llegó pronto. Ahora somos dos equipos distintos. Entonces marcamos muy pronto, creo que en nuestra única ocasión, para después ser el Alavés el que manejara el balón y las oportunidades. Esperemos que en La Romareda sea otra historia, que seamos nosotros los que tengamos la pelota y los goles.
-Seguro que será otro duelo. En éste hay puntos en disputa.
-Hemos dejado pasar muchas oportunidades de sumar en estas primeras jornadas de Liga... Contra la Real Sociedad, con las Palmas... No se nos pueden escapar más puntos, y menos de nuestro campo. Será un partido muy difícil porque el Alavés es un gran conjunto, que lo está haciendo bien, pero estamos en casa y esto se tiene que notar por nuestra parte y por el respaldo de la afición.
-¿Qué le dice el Alavés, más allá de que le venga al recuerdo que un día lo presidió un tal Piterman?
-Tengo muy buenos recuerdos de Vitoria porque allí jugué mi segundo partido con el Madrid después de debutar en Primera con el Bilbao. Es un campo bueno y al equipo le gusta jugar al fútbol.
-Los goles encajados por el Zaragoza hasta ahora -nueve en seis jornadas- cuestionan su defensa, de la que Pavón es partícipe. ¿A qué lo atribuye?
-Los goles son una cuestión de todos, tanto para meterlos como para evitarlos. Es verdad que estamos recibiendo muchos a balón parado y por despistes estúpidos. Te vas con cara de tonto a la caseta. Además nos están costando puntos y esto es lo que no podemos permitir. Debemos ser un equipo más solvente y agarrarnos al campo para evitar descuidos.
-Por contra marcan más -diez-, casi a dos por partido. Con esa delantera ya se puede.
-Estamos creando ocasiones por encima de lo habitual. Hemos marcado goles, aunque creo que podemos lograr más. Pero sobre todo se trata de que nos hagan menos.
-¿Achucha mucho La Romareda?
-La afición se está portando fenomenal, empuja muchísimo y nos está ayudando mucho en este arranque de temporada. Me da la impresión de que los rivales lo notan. Es un campo de Primera que se llena en Segunda cuando hay otros por ahí a los que va poca gente.