«He hecho muchos años teatro aquí, en Vitoria», recordaba ayer el veterano actor de Els Joglars Ramón Fontserè, que ha sido tanto Ubú-Pujol como Dalí, al presentar 'La cena', el montaje protagonista del Festival de Teatro en sus funciones de hoy y mañana. «Es un cuento con aliños de Vivaldi», que incluye una serie de «acciones irónicas entre escenas. Y es un cuento por lo que nos meten los políticos y los catastrofistas» en torno al eje central de la obra.
«Es una sátira que se desarrolla en diferentes ámbitos, centrada en el medio ambiente y el cambio climático», describe Fontserè. Es en este campo donde Boadella y sus compañeros reparten estopa satírica. «Hay una serie de imposturas detrás que harían que el Tartufo de Molière se sintiera como pez en el agua en estos tiempos», asegura el actor.
'La cena' se ha cocinado «a fuego lento», con seis meses de ensayos «a unos cien kilometros de Barcelona, lejos del mundanal ruido». Fontserè se confiesa privilegiado por poder estar en estos tiemos «a contracorriente con respecto a un mercado en el que la tónica general es ensayar dos meses» y lanzar la pieza o función de turno a los escenarios.
Y precisamente una cocina «era el lugar ideal para ambientar la historia, por elementos como el agua, el reciclaje de residuos o los humos y emisiones de CO2». La función se sitúa en la clausura de un congreso de autoridades mundiales en torno al medio ambiente «y se celebra una cena que tiene que marcar un antes y un después, como las Olimpíadas de Barcelona. La hace un cocinero que ya está por encima de los grandes gurús», a quien recurre la ministra de Medio Ambiente. El personaje de Fontserè -Maestro Rada- «es muy especial, medio gurú, excéntrico y muy sensible con el medio ambiente». El ágape se celebra en un parador nacional y allí acude una serie de chefs para que el maestro les instruya.
Para el actor de la iconoclasta compañía, «la sátira es una respuesta civilizada a estas imposturas y a esas políticas de aparador, de fogueo, como las reuniones en Kyoto, donde deben de hacer unas farras terribles», comentó. Y es que, al final «el medio ambiente es un negocio redondo que afecta a todo el planeta».
Otro factor importante en la pieza es «el hecho de que la gente tiene la necesidad de crear dioses paganos, subirlos y bajarlos constantemente. Y, luego, que si José Tomás ya no se arrima».