Verde, ámbar, rojo. La secuencia se repite sin descanso en los discos luminosos de los centenares de semáforos que regulan el tráfico de la capital alavesa. Su función es fundamental para evitar accidentes, pero tienen un punto débil. Un corte en el suministro eléctrico los deja inservibles. Mientras tanto, la zona afectada vive un singular caos circulatorio, con conductores que miran desconcertados a ambos lados, sobre todo en los cruces más peligrosos. En ocasiones, hasta que los técnicos consiguen reparar el sistema se producen sustos, frenazos e incluso algún golpe de chapa. Por eso, el Ayuntamiento de Vitoria ha decidido probar un sistema pionero que evitará que los semáforos se apaguen. Funcionarán siempre, aunque haya un corte de luz en toda la manzana.
El Gabinete Lazcoz ha impulsado la contratación de un sistema que provocará una alimentación ininterrumpida de los discos a través de baterías. El mecanismo se probará de forma experimental en el cruce de Portal de Gamarra con la Avenida del Cantábrico, dos arterias de grandes dimensiones que, además, suelen acoger numerosos vehículos que van y vienen del polígono industrial de Betoño. «Si fallaran los semáforos podríamos tener un serio problema. Es cierto que los cruces tienen señalización vertical y horizontal para dejar claras las prioridades, pero es evidente que a pesar de ello la confusión puede crear una situación de inseguridad vial», admiten fuentes municipales.
El sistema asegura un suministro eléctrico «de unos 150 minutos» desde el momento en el que exista una caída de tensión, ya sea por un rayo, un accidente en una obra o un simple fallo eléctrico. Tendrá un coste de 11.071 euros y ha sido encargado a la empresa Telvent, que lo pondrá en marcha en un plazo máximo de tres meses. Si funciona, el Ayuntamiento se planteará trasladarlo «de forma progresiva» a nuevas calles de la ciudad.
Reinicio
La misma estrategia ha llevado al Ayuntamiento a contratar otro sistema similar, aunque ya sin experimentos. 160 semáforos de Vitoria estrenarán magnetotérmicos rearmables, que son unos mecanismos programados para reaccionar si existe una caída de tensión eléctrica. Si hay un apagón, intentan reponer el suministro del aparato una y otra vez. Si aún no hay luz, vuelven a intentarlo unos segundos después.
Es decir, que cuando vuelva la electricidad la regulación semafórica se reiniciará casi de inmediato, por lo que no habrá que esperar a los técnicos. El sistema costará 77.420 euros y la empresa Telvent lo activará en seis meses.