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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Gente

'vasco universal del año'

«Con utopía se alcanza el liderazgo», recetó el pionero de la nueva cocina al recibir en Vitoria la distinción

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Cósmico Arzak
Arzak recibe la felicitación de sus hijas, Elena y Marta. / Telepress
«Nosotros somos la trainera, y él, el patrón. Y no sólo remamos para ganar, sino para que él también se luzca». La parábola la cocinó ayer Hilario Arbelaitz. La salsa la ligó Ramón Roteta. Le salió reducida, eso sí, aunque contundente. «Es la punta de flecha de la cocina vasca». El mediático Karlos Arguiñano sirvió la copa y el puro. «Es un tipo entrañable que ha dado fama mundial a Euskadi».
El cariñoso abrazo no sólo fue dialéctico. Más de doscientos invitados, entre restauradores, políticos, representantes de la cultura y de otros sectores del País Vasco, se dieron cita ayer en Vitoria para celebrar la imposición a Juan Mari Arzak de su nuevo 'apellido' de Vasco Universal. Apabullado se le notaba al cocinero donostiarra con saberse miembro de la misma familia que Oteiza, Chillida o Etxenike. Y así lo hizo saber. «Esto es alucinante», proclamó desde el atril de la sede de la Presidencia vasca con su proverbial humildad, como si dudara de que su revolucionaria labor en los fogones del Alto de Miracruz -los mismos en los que empezó su abuelo, allá por 1897- mereciera un hueco de naturaleza cósmica.
«No puedo creer lo que está pasando. Es increíble que te premien por hacer lo que te gusta y por lo que, además, te pagan», remató con su conocida campechanía. Enfundado en un traje negro con corbata en el mismo tono, el restaurador no pudo sacudirse de encima la emoción cuando brindó su triunfo a sus hijas, Marta y Elena; a su mujer -«que tanto me ayuda y tanto me aguanta en la vida que llevo»-; a su equipo - «sin el que no sería nada, de nada, de nada», recalcó-; y a sus colegas de profesión. «Con la unión hemos llegado hasta donde estamos», les dijo.
Artífice de la nueva cocina desde que en 1976 conoció a Paul Bocuse y visitó su restaurante en Lyon, Arzak recuperó el tono para desgranar parte de sus recetario culinario y también vital. «Sólo si innovas estás vivo. Y la mejor forma de hacerlo es pensar como un niño», una fórmula que ha trasladado literalmente a su trabajo, como cuando en una ocasión tropezó por la calle con unos grafiteros y adaptó la técnica del aerosol a la cocina. «Con utopía se alcanza el liderazgo», agregó.
«Cuida nuestra comida»
La entrega a cargo del lehendakari del título de Vasco Universal, enmarcado, y de una escultura en bronce de Javier Santxotena hizo que los asistentes estallaran en aplausos. Flanqueado por el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, el diputado genera de Guipúzcoa, Markel Olano, Arzak volvió a emocionarse con las palabras que le dedicó Juan José Ibarretxe. «Cuida nuestra comida, nuestro cuerpo, nuestra alma», le pidió.
Golden Apple Quartet se encargó de poner la guinda a una ceremonia, tras la cual, el alquimista de Miracruz cosechó innumerables abrazos. Galardonado ya en 1974 con el Premio Nacional de Gastronomía, y desde entonces, con innumerables reconocimientos internacionales -incluida la tercera estrella Michelin, que ostenta su restaurante desde hace casi dos décadas-, Arzak derrochaba felicidad. «Este le ha llegado al alma», admitía su hija Marta.
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