La financiación de la autopista de peaje que en primavera unirá Vitoria y Eibar se ha convertido en un quebradero para la Diputación alavesa. Mientras la AP-1 continúa durmiendo el sueño de los justos a la espera de que Guipúzcoa concluya un trazado que debería estar inaugurado el 1 de enero, las obligaciones económicas contraídas por la Administración foral siguen su curso. Sólo en intereses, este año deberá afrontar el pago de 5,3 millones de euros por un préstamo total de 102, que incluye los 90,5 suscritos en 2004 y los 12 firmados el pasado abril.
El principal escollo radica en las condiciones del crédito, que establece como interés el pago del euríbor, más un porcentaje variable que gira entre el 1,55% y el 1,80% hasta 2031, periodo del vencimiento. El crédito, suscrito en la pasada legislatura por el Ejecutivo de Ramón Rabanera (PP), sigue sin convencer al actual tripartito foral PNV, EA, Aralar, que ya ha comenzado a sondear algunas vías, aunque el abanico es muy limitado. Uno de los primeros pasos, según ha podido saber EL CORREO, ha sido el de acudir al Banco Europeo de Inversiones (BEI) para «consultar» qué posibilidades existen de poder ejecutar una refinanciación.
La respuesta no da lugar a dudas. El BEI no interviene en proyectos ya iniciados. Es decir, sólo financia, no refinancia, así que alternativa descartada. ¿Pero qué es el Banco Europeo de Inversiones? Creado en 1958, es un banco de préstamo a largo plazo de la Unión Europa. Sin ánimo de lucro, presta dinero «en condiciones favorables» a los sectores públicos y privados para proyectos de interés comunitario, ya sean de comunicaciones, energéticos o medioambientales.
Estas condiciones «favorables» se traducen, en general, en unos intereses por debajo del euríbor. Uno de sus clientes es Bidegi, la sociedad foral dependiente de la Diputación guipuzcoana encargada de construir y financiar su parte de la Vitoria-Eibar. Según confirmaron fuentes oficiales de la entidad, en la actualidad tiene suscrito un préstamo de 300 millones con unas condiciones bastante más favorables que las de Álava. El interés que abonan fluctúa entre un 0,05 y un 0,09 por debajo del euríbor. «Es una herramiento muy demandada para sufragar este tipo de infraestructuras», recalcan los mismos medios.
El de Guipúzcoa no es el único caso porque la cartera de clientes españoles que tiene el BEI, la mayoría organismos y sociedades públicas, es muy amplia. Carreteras, ferrocarril y aeropuertos son los proyectos que más inversión perciben.
Firma con doce entidades
El caso alavés es radicalmente diferente porque la Diputación apostó en su día por la banca privada. En 2004, la sociedad foral Vías de Álava S.A., encargada de la construcción y financiación de la AP-1, suscribió con doce entidades financieras lideradas por la Caja Vital un préstamo sindicado de 90,5 millones. La «novedosa» operación se estructuró sobre la fórmula denominada Projetc Manager, que permite «obtener los recursos económicos necesarios para la construcción de la autopista sobre la base de los futuros ingresos del peaje», como recoge la normal foral aprobada el 9 de febrero de 2004, y que estipula el coste de la AP-1 en 122 millones.
Además del crédito principal, la Diputación se vio obligada a suscribir el pasado abril otro de 12 millones (euríbor+1,85) para afrontar parte del «sobrecoste» que, a juicio del Gabinete Agirre, tendrá la infraestructura -tomando como referencia esos 122 millones, no los precios de licitación-. El crédito, también suscrito con el consorcio de doce bancos o cajas, sirvió para poder paliar a lo largo de 2008 los primeros 25,6 millones de desvío ya confirmados.
Pero el problema no queda aquí. Como adelantó el diputado general en una entrevista concedida a este periódico, se espera que ese sobrecoste final se duplique hasta 50 millones, lo que obligará al Departamento de Hacienda, encabezado por José Luis Cimiano, a hacer un auténtico encaje de bolillos puesto que la capacidad de endeudamiento de Viasa «ya no da más de sí».
La cifra final, aún sin cerrar, podría confirmarse en cuestión de semanas. Y es que el Departamento foral de Obras Públicas y Transportes está ultimando las negociaciones con las empresas que construyeron los 15 kilómetros entre Echávarri Viña y el túnel de Arlabán.
El margen de maniobra de la Diputación es escaso. Aunque la decisión no está tomada, parece que no tendrá otra alternativa que suscribir otro crédito e incluir estas cantidades en el debe de una deuda que podría crecer de forma considerable por la coyuntura de crisis internacional y la caída de ingresos.
Y todo ello por una autopista que permanece cerrada, con el consiguiente perjuicio económico. Sólo en este año, Álava preveía recaudar 5,6 millones en concepto de peaje.