Horas después de hacerse pública la fecha en la que tendrán que sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan José Ibarretxe y Patxi López coincidieron en asegurar que tienen la «conciencia tranquila» y que volverían a actuar de la misma manera. Las valoraciones realizadas tanto por el lehendakari como por el máximo responsable de los socialistas vascos fueron por un camino casi idéntico. No se arrepienten de lo ocurrido en 2006, consideran que el juicio tenía que haberse producido mucho antes y vaticinan que los jueces que integran la sala dictarán una sentencia absolutoria.
El jefe del Ejecutivo autónomo no quiso hacer ninguna declaración pública. Tampoco emitió un comunicado de respuesta. Sin embargo, fuentes de la Presidencia vasca trasladaron que Ibarretxe se encuentra con la «conciencia tranquila» porque «hizo lo que tenía que hacer».
Los portavoces de la Lehendakaritza sostuvieron que al haberse fijado la fecha del inicio de la vista oral «nos acercamos al final de un despropósito». Como argumento para reforzar la inocencia de Ibarretxe, recordaron que el Tribunal Supremo dictaminó en su momento que no fue delito que José Luis Rodríguez Zapatero permitiese los contactos con ETA, por lo que un encuentro entre Ibarretxe y Otegi tampoco tendría que serlo. En su opinión, aquella entrevista simplemente sería el cumplimiento de un compromiso político y electoral que adquirió el lehendakari. Según estas mismas fuentes, el dirigente peneuvista «volvería a hacer lo mismo» porque la situación pasa por el diálogo y el acuerdo «entre todos».
«Ya era hora»
En una línea muy similar se expresó Patxi López. Tras la presentación de un libro sobre los milicianos socialistas en la Guerra Civil, el líder del PSE también mostró su satisfacción porque se haya confirmado el inicio del juicio. «Ya era hora, ha pasado demasiado tiempo», declaró al ser preguntado por los periodistas.
En tono tranquilo, aseguró afrontarlo con «total normalidad» porque no hubo «nada punible». En este sentido, remarcó que la reunión que mantuvieron él y Rodolfo Ares hace dos años con Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria y Olatz Dañobeitia tenía un «objetivo noble», en alusión a la búsqueda de la paz. Al igual que Ibarretxe, López afirmó que «volvería a hacer lo mismo» y aventuró que el proceso «quedará en nada».
Las reacciones más duras llegaron desde los dos socios del PNV en el Gobierno vasco. Para el 'número dos' de EA y consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, es un «error» el que se esté «politizando la Justicia y judicializando la vida política». Los reproches también vinieron desde Ezker Batua. El portavoz de la Presidencia de la coalición de izquierdas, Mikel Arana, definió la vista oral de «anacronismo» y un «sinsentido jurídico».
Una opinión opuesta mantuvieron los colectivos cívicos Dignidad y Justicia y el Foro Ermua, ambos personados como acusación en el proceso. El primero de ellos pidió que se trate al lehendakari como a «cualquier otro imputado», mientras que el Foro Ermua ve «muy didáctico» que se siente en el banquillo. Ambos esperan una sentencia condenatoria.