
Evo Morales posa junto a los prefectos aliados y opositores, al final de la reunión en la que no se logró cerrar un acuerdo para superar la crisis política en el país. /EFE
El presidente quería hacerles firmar un documento de impulso de un referendo constitucional, pero la mitad de los gobernadores -los opuestos a Morales- se ha negado
Los prefectos autonomistas dan por terminado el proceso de diálogo iniciado a mediados de septiembre, cuyo único fruto -del que todos se felicitan- ha sido la pacificación del país
Otro de los puntos de fricción era el reparto de las rentas petroleras, en el que tampoco ha habido acuerdo alguno
La convivencia boliviana está lejos de solucionarse del todo, aunque lo peor parezca haber pasado. El presidente Evo Morales y sus opositores tampoco lograron esta madrugada cerrar un acuerdo para superar la crisis de Bolivia en el marco del llamado 'diálogo nacional', que los prefectos (gobernadores) autonomistas han dado por concluido, aunque el Gobierno no. A pesar del fracaso, los gobernadores opositores se han mostrado satisfechos de que al menos esta etapa de negociación haya servido para pacificar el país.
Tras más de diez horas de reunión en Cochabamba, centro del país, los prefectos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca no han querido rubricar el documento para hacer viable la convocatoria del referendo constitucional y aprobar los avances conseguidos en las mesas técnicas del proceso de diálogo. La propuesta del presidente sí ha sido firmada por los cinco prefectos de Oruro, Potosí, La Paz, Cochabamba y
Pando, todos oficialistas y los tres últimos interinos.
Aunque el Gobierno de Morales no ha dado por clausurada "esta etapa de
diálogo y concertación", los prefectos opositores sí dan por culminado el
proceso, que se inició el pasado 18 de septiembre tras la
ola de violencia que sacudió el país.
Según explicó el ministro de Desarrollo Rural, Carlos Romero, el Gobierno acudirá ahora al Congreso Nacional, "con el mismo ánimo de buscar acuerdos", para que se apruebe la ley de convocatoria del referendo sobre la nueva Constitución. Pese al revés, el Gobierno mantiene su voluntad de recoger "suficientemente" en el nuevo texto constitucional las "observaciones" de las regiones autonomistas. Una vez aprobada esa Carta Magna que le beneficia, Morales quiere
elecciones generales para julio.
"El Gobierno nacional quiere dejar claramente establecido ante el pueblo boliviano que hemos podido trabajar un nuevo capítulo de organización territorial del estado incluyendo las autonomías departamentales en el proyecto constitucional", ha destacado el ministro.
Tampoco en el petróleo
El bloque opositor autonomista ha subrayado además ante los periodistas que tampoco ha cerrado ningún acuerdo con el Gobierno sobre el otro punto de conflicto: el reparto de las rentas petroleras. De hecho, el portavoz de los gobernadores autonomistas, el tarijeño Mario Cossío, ha destacado que el Ejecutivo no ha satisfecho sus reivindicaciones.
Cossío admitió que la principal divergencia se centra en la imposibilidad de abrir el debate sobre la nueva Constitución en otros aspectos aparte de la cuestión autonómica.