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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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06.10.08 -

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Un rescate inesperado
El balón, seguido por la mirada de los jugadores, se cuela por el cabezazo del capitán albiazul. / I. AIZPURU
R emontó el Alavés para ganar un partido con muy mala pinta, que se le escurría entre los pies por su riña con el ataque. Se pasó media tarde de fútbol sin rematar, aunque agradó su juego de toque, agresividad e incisión sin herida, hasta el zarpazo de Las Palmas, a la media hora. Y después, durante un largo rato de zozobra y temor, se sometió a un rescate inesperado, ejecutado a tiempo, cuando acababan de activarse las emergencias en Mendizorroza y aledaños. Con lo justo se evitaron daños irreparables.
Sin noticias de los hombres asociados al gol -al solitario y desasistido Javi Guerra se le condenó a galeras desde el vestuario hasta la segunda parte, cuando recibió asistencias-, emergieron otros albiazules fuera de guión para alegrar un atardecer primaveral en octubre. El acierto esta vez lo personificaron dos tipos con los que no se contaba para este equipo hace no mucho, y hoy son útiles y titulares.
Calderón -en su camiseta con K y sin tilde- firmó ayer el gol de la cantera. Inaudito. Como se pasó el encuentro de aquí para allá con su prodigioso físico, en una de estas galopadas hacia el área recibió un pase del chispeante Igor, que acababa de salir por un defensa (Pablo Casar) para sumar a la ofensiva desesperada, y el lateral de la 'Corre' coló la pelota por un lugar inverosimil. 1-1. Para la esperanza. Había tiempo para más. El Alavés no lo malgastó, pues antes había dejado pasar demasiado con poco. Cuatro minutos después, en el 78 de la contienda, un centrocampista con escoba, Astudillo, se alzó sobre todos para mandar con la cabeza a la red una falta servida por Emilio Sánchez. El 2-1 restableció el orden deseado y premió a un Alavés que tocó corneta para salir a la carrera de una derrota que se mascó por la grada.
Los puntos
Ganó, que es de lo que se trataba, aunque cabe discutir sus méritos, no su bravura. Su apreciada puesta en acción hasta el tanto canario careció de 'punch', y sin éste no hay gol. Fútbol de artificio, en suma. En casa o fuera, José María Salmerón mantiene la apuesta por tres medios ofensivos y un delantero. Su firmeza es técnica sólo hasta que el marcador, como ayer, le fuerza a modificar sus planes sobre la marcha. Curiosa o sintomáticamente, cuando contra su voluntad quitó de la defensa -Garitano hizo de Casar, que fue a la ducha- para poner en ataque -terminaron juntos Javi Guerra, Igor y Pedraza-, llegaron las oportunidades, los goles y, en resumidas cuentas, el triunfo balsámico. También cuando el Las Palmas, hasta entonces cómodo, convencido de la vigencia de un remate-un gol, se sintió acosado y se entregó por los costados.
No siempre por sumar hombres en ataque se asegura uno el éxito, pero ayer, sea o no por esta razón, al Alavés la acumulación de artilleros le dio los tres puntos. El valor de éstos se refleja hoy en la clasificación, en el desayuno o a la hora del vermú. La comidilla de los futboleros. Porque de tenerlos a no tenerlos cabe un abismo, en lo que se convierte la Segunda, ceñida como un corsé, cada tarde de derrota. El equipo albiazul salió airoso ayer. El sábado, cuidado y sin confianzas, se las verá con el Zaragoza.
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