Para los que han conocido el lento traqueteo de los trenes españoles de larga distancia les tiene que parecer cosa de ciencia ficción, pero poder cruzar la Península de norte a sur en apenas cinco horas es cuestión de tiempo. Y no de mucho, sino de apenas cinco o seis años. Para 2014, si las previsiones se respetan, será posible viajar de Bilbao o de Vitoria hasta Málaga o Sevilla en ese tiempo y, además, sin tener que cambiar de tren.
El Ministerio de Fomento y su sociedad pública Adif -el Administrador de las Infraestructuras Ferroviarias- van a iniciar en breve una obra de gran calado que permitirá avanzar un peldaño en la consecución de ese escenario. Han adjudicado ya la construcción del túnel ferroviario de alta velocidad que unirá las estaciones de Chamartín y Atocha de Madrid, una gran caverna bajo el mismo corazón de la capital -discurrirá por debajo de la calle Serrano- que costará 206 millones de euros y que estará lista en 32 meses, unos dos años y medio. Las empresas Dragados, FCC, Copisa y Tecsa se han hecho con el contrato.
La obra tiene mucha más importancia para el conjunto del país de lo que parece a simple vista. Al unir las dos principales terminales madrileñas se enlazan también los corredores de alta velocidad del norte y del sur, lo que permitirá que Madrid sea no sólo estación término de muchos servicios, sino «estación pasante» hacia otros destinos. Las líneas de alta velocidad del norte -de momento, sólo la que llega a Valladolid, pero en el futuro las conexiones con Galicia, Asturias, Castilla-León y Euskadi, todas en obras- acaban en Chamartín. Para continuar el viaje hacia Sevilla, Málaga, Barcelona -y dentro de poco a Valencia, Murcia, Extremadura o Lisboa- hay que cambiar de estación, desplazarse a Atocha y coger otro AVE diferente.
Con tuneladora
El túnel va a permitir que esta ruptura en el tiempo de viaje sea cosa del pasado y que el desplazamiento entre Bilbao y Málaga pueda ser directo, lo que permitirá completarlo en 4 horas y 50 minutos, según las previsiones actuales. Un suspiro comparado con el viaje por carretera y un tiempo que empieza a ser competitivo frente al avión. Lo mismo puede decirse de la conexión con Sevilla y con Valencia, a donde el AVE llegará en 2010.
Los datos técnicos del túnel pueden servir de referencia en Euskadi, dado que Vitoria pretende soterrar la línea de alta velocidad a su paso por el ciudad con una infraestructura de similares dimensiones. Además de los 206 millones de euros y los 32 meses de ejecución comprometidos, el túnel tiene otras características propias: albergará doble vía de ancho internacional -como el de la 'Y' vasca-, tendrá una longitud de 7,3 kilómetros y se ejecutará en un buen porcentaje -6 kilómetros- con tuneladora. Dispondrá de nueve salidas de emergencia, tres pozos de ventilación y cuatro de bombeo. Será el tercer subterráneo que una las estaciones de Atocha y Chamartín. El primero, el llamado castizamente 'el túnel de la risa', funciona desde mediados del siglo pasado. El segundo fue inaugurado recientemente y por él circulan trenes de Cercanías.
La obra que se ejecutará en Madrid a partir de este otoño convertirá Atocha en la gran estación de alta velocidad de la capital de España. Para ello hay previsto un plan paralelo de ampliación de la terminal, de su aparcamiento y de la playa de vías.