ETA ha vuelto a atentar esta madrugada en Tolosa. Cuando aún no se han cumplido dos semanas del asesinato del brigada Luis Conde de la Cruz en Santoña y de las bombas contra la sede de la Caja Vital en Vitoria y la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa, la organización terrorista reapareció en la localidad guipuzcoana para colocar una mochila con explosivos ante la puerta de los juzgados, objeto de otros atentados anteriores de la banda. La zona había sido previamente acordonada por la Policía autónoma y no se registraron heridos como consecuencia de la explosión. Los daños materiales estaban pendientes de evaluar al cierre de esta edición.
Al contrario de lo ocurrido en Ondarroa, donde la banda intentó perpetrar una masacre entre los ertzainas, esta vez sí avisó con antelación de la colocación del artefacto. La DYA de Guipúzcoa recibió a las 0.47 horas una llamada telefónica en la que la voz de un varón joven anunciaba en nombre de ETA que había una bomba en los juzgados de Tolosa, y que estallaría a la una y cuarto de la madrugada, según explicaron a este periódico fuentes de la entidad asistencial. A diferencia de otras ocasiones, el mensaje no estaba grabado ni se utilizó programa informático alguno para distorsionar la voz.
Una vez recibido el aviso, «numerosos recursos» de la Ertzaintza se desplazaron al lugar, informó el Departamento de Interior. En la puerta de las dependencias judiciales, situadas en la calle San Juan, los agentes detectaron una mochila sospechosa y activaron el protocolo de seguridad, acordonado un amplio perímetro en torno a los juzgados.
A la hora señalada, una detonación sacudió el municipio. El artefacto, según la Policía Municipal de poca potencia, no causó daños personales, pero sí destrozos en las instalaciones y en algunos de los portales próximos.
Los juzgados de Tolosa han sufrido antes al menos otros tres atentados de ETA, así como acciones de violencia callejera. El último ataque de gravedad tuvo lugar en agosto de 2002, apenas unas horas después de que el juez Baltasar Garzón notificara el auto de suspensión de actividades de la ahora ilegalizada Batasuna por tres años. Los terroristas colocaron un artefacto compuesto por diez kilos de cloratita y titadine que pudo ser desactivado por la Ertzaintza.