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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Álava

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El cierre de Magdalena y Ramiro de Maeztu provocó ayer atascos matinales y malestar entre los conductores
04.10.08 -

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Una nueva obra colapsa Lovaina
Los coches eluden las obras en Magdalena . / R. GUTIÉRREZ
Caos, bocinazos y malas caras. El corte de las calles Magdalena y Ramiro de Maeztu, que ayer se cerraron al tráfico para asfaltar un remate de la plataforma del tranvía, provocó, una vez más, la desesperación de numerosos conductores, que vieron cómo su paso por estas arterias se convertía en una auténtica ginkana para la que no quedaba más remedio que armarse de paciencia.
Poco antes de las nueve de la mañana, la gran afluencia de vehículos saturaba la rotonda de la plaza de Lovaina y causaba retenciones en Luis Heinz, Sancho el Sabio, Adriano VI y Madre Vedruna.
«Llevo casi diez minutos para recorrer cien metros. Esto es desesperante; cada dos por tres cortan una calle y ya está el lío montado. Al ritmo que va, no llego a trabajar, entro a las nueve, sólo faltan cinco minutos y mira dónde estoy», se lamentaba Martín Ferrer encajonado en mitad de la rotonda.
Tampoco lo tenía fácil María Sánchez, que como todas las mañanas, llevaba a sus hijos al colegio Urkide-Ursulinas. Al darse cuenta de que su ruta habitual de acceso estaba cerrada y no tenía fácil alternativa, optó por estacionar unos segundos encima de la glorieta mientras los pequeños salían corriendo del coche. «Cuando no es una cosa, es otra, venir al centro en coche es casi imposible, pero a veces no queda más remedio», reconocía mientras arrancaba ante el concierto de pitidos.
Desvío de urbanos
La situación también afectó a algunos urbanos, que vieron modificados sus recorridos y paradas. Cambios que pillaron desprevenidos a algunos usuarios. «He llamado a Tuvisa y me han dicho que si no me he enterado es culpa mía, ¡encima! No sé en otras paradas, pero aquí no se indica nada», se quejaba un joven junto a una marquesina de Sancho el Sabio, hacia donde se habían desviado varias líneas de autobús.
A los que no pilló por sorpresa el colapso fue a los policías distribuidos por la zona para regular, en la medida de lo posible, el tráfico. «Por la experiencia de otras veces, ésta es la peor hora. Luego, a medida que avanza la mañana, se va tranquilizando todo y la circulación es más fluida», decía uno de los agentes, mientras intentaba resolver las dudas de los conductores sobre posibles rutas alternativas.
«Entre esto y el cambio de sentido de Samaniego y Landazuri, cada vez está todo más complicado. Al final sólo te queda recurrir a la paciencia, a ver si acaba todo de una vez», se conformaba Jesús Ruiz al enterarse de que debía dar toda una vuelta por la Avenida y Gorbea para acceder al parking de Juan de Ayala, en lugar de hacerlo directamente desde Sancho el Sabio. Poco a poco, a medida que avanzaba la mañana, la calma retornó a la zona, que sólo registró ligeras retenciones puntuales mientras concluían los trabajos de asfaltado.
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