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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Más deporte

MONTAÑISMO

La pérdida del material propio y el riesgo de no liberar a tiempo el equipo prestado por el grupo de Pasaban obligan a los vitorianos a emprender el regreso

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La expedición alavesa renuncia al Manaslu
Edurne Pasaban sigue en la montaña donde busca su undécimo 'ochomil'. / EL CORREO
En esta ocasión no ha sido el mal tiempo o un indeseable problema de salud. La expedición 'Vitoria-Gasteiz capital de Euskadi' decidió ayer desistir de su intento de cumbre en el Manaslu por una cuestión de material. El miércoles, cuando el grupo que lidera Juanito Oiarzabal llegó al campo II, a 6.700 metros de altura, se encontró con que la nieve había sepultado sus tiendas. En ellas se hallaba el equipo necesario para sobrevivir en altura -alimentos, tiendas y ropa-. Los montañeros emprendieron la búsqueda con sondas -«las cañas de bambú que llevábamos se hundían incluso tres metros»- y cavando en la nieve.
Todos los intentos resultaron infructuosos, por lo que se plantearon la posiblidad de tomar parte del material dejado por el equipo de 'Al filo de lo imposible'. Los montañeros de este colectivo, entre los que se encuentra Edurne Pasaban, empezaron ayer a subir a los campos de altura. Existía, por tanto, una diferencia de dos días que teóricamente permitía a los alaveses un ataque rápido a cumbre hoy y bajar de seguido al campo II para dejar el material. Sin embargo, esta opción enseguida se reveló impracticable, en palabras de Oiarzabal.
«No sólo íbamos a ir muy ajustados de tiempo, sino que la montaña no se encuentra en las condiciones ideales», explicó ayer ya desde el campo base. «Hace un buen tiempo relativo, pero la vía tiene muchísima nieve, toda la que ha caído en estas tres semanas. Hay que abrir huella y el trayecto se hace muy lento. Incluso para quien tenga tiempo no va a ser fácil llegar hasta arriba».
Oiarzabal informó que unas «40 ó 50» personas emprendieron ayer la escalada desde el campo II. Su objetivo se encontraba en el III, a 7.400 metros. «A media jornada he visto que habían avanzado muy poco. Unas expediciones en las que va gente experta se han dado la vuelta. Los que abren la vía se hunden hasta la cadera. El camino no va a ser fácil, ni mucho menos». En estas condiciones, «nosotros asumíamos un riesgo muy grande para dejar el material a tiempo. Igual no llegábamos y fastidiábamos al grupo de 'Al filo'. Lo más prudente era desistir».
Saber renunciar
Oiarzabal, un viejo león al que le cuesta rendirse, se mostró ayer «jodido. Estamos desanimados. Hemos esperado casi tres semanas en el campo base sin poder hacer nada y cuando entra algo de buen tiempo, nos vemos obligados a desistir por la falta del material. Pero hay que saber renunciar».
El plan del grupo alavés consiste ahora en hacer los bártulos para tomar un helicóptero el día 7 hasta Katmandú. El día 10, vuelo de regreso a España. Estitxu Salinas, la que se postulaba como la primera alavesa que intentaba la cumbre de un 'ochomil', deberá esperar.
Y mientras unos vuelven, las opciones quedan abiertas para Edurne Pasaban, que busca su undécimo 'ochomil' en el Manaslu. El grupo de 'Al filo' no se encuentra tan apurado de tiempo como los alaveses. Y es posible que al ir unos días más tarde que otras expediciones se encuentre con la vía casi abierta. Si se mantiene estable la meteorología, y los partes apuntan que hará buen tiempo hasta el domingo, parecen contar con muchas posiblidades de llegar a esos ansiados 8.613 metros de la cima.
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