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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Economía

02.10.08 -

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La búsqueda de la diferencia fiscal se ha convertido en un fuego tan ardiente que nos abrasa la mente. Ayer, meses después de asistir a un auténtico espectáculo alrededor de la normativa del Impuesto sobre Sociedades, conocimos la buena nueva de su armonización. Pero, claro, como eso no tiene mérito y es aburrido, los políticos que dirigen la Diputación guipuzcoana se empeñaron en añadir picante a la salsa. En primer lugar acordaron subir el marginal del IRPF. Lo hicieron justo el mismo día en que el diputado general de Vizcaya prometía no subir los impuestos para facilitar el tránsito por la crisis. Y, ya puestos a sorprender, acordaron mantener el Impuesto sobre el Patrimonio que el Gobierno central va a eliminar (bonificar).
Uno: evidentemente, la decisión no ha sido coordinada entre las diputaciones. Dos: la decisión no cuenta con el apoyo parlamentario suficiente, ni siquiera en Guipúzcoa. Tres: estamos utilizando la capacidad normativa, que tantos esfuerzos nos ha costado consolidar en el espacio jurídico europeo, para ir por detrás y en sentido contrario del régimen común. Cuatro: la eliminación del Impuesto sobre el Patrimonio será una decisión muy popular, pero unida a la elevación del marginal del IRPF tendrá consecuencias para la recaudación y, con toda seguridad, éstas serán negativas en el medio plazo. Nadie debería olvidar que la movilidad de los patrimonios es directamente proporcional a su tamaño. Quinto: además de negativa, la decisión es injusta una vez que este impuesto ha desaparecido de Europa casi por completo y grava rentas que tributaron y no se consumieron.
Total, otro pisoteo a la coordinación, otro reto al Estado y un desafío a las capas de población que más aportan a la caja común. Que más aportan impuestos, pero también riqueza y puestos de trabajo. En definitiva, un éxito clamoroso.
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