Europa comenzó ayer a reforzar su marco legislativo para reducir el riesgo de nuevas crisis financieras como la de las 'hipotecas basura' norteamericanas. El comisario Charles McCreevy, responsable de Mercado Interior, presentó a mediodía las líneas generales de una reforma sustantiva de la Directiva de Recursos Propios, que regula las garantías de las entidades financieras hacia sus clientes y establece límites y cautelas a su endeudamiento.
Por su parte, José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión, no descartó una intervención europea concertada contra la crisis, aunque rehusó dar detalles de una reflexión que, dijo, la Comisión mantiene estos días con la presidencia francesa de la UE. «Tenemos que ir más allá del corto plazo -decía Barroso en conferencia de prensa en Bruselas- y poner en marcha una respuesta europea (a la crisis) creíble y estructurada».
Aunque en ciertos entornos se habla de un 'plan Paulson' a la europea, lo cierto es que el consenso dista de estar al alcance de la mano. Se duda, incluso, de que sea posible construir una posición común entre países liberales como Reino Unido y algunos de los nuevos socios, y otros con menos escrúpulos filosóficos a la intervención en los mercados. El pasado día 22, no hubo consenso en el G7 entre los ministros de Finanzas francés, italiano, alemán y británico para complementar el esfuerzo financiero promovido por la Administración Bush. Ayer, Barroso, consciente de lo delicado de la situación, rehusaba detallar el trasfondo de sus afirmaciones, en un clima de esperanza por una pronta aprobación del plan revisado de cobertura pública de pérdidas que se debate en EE UU.
Barroso apuntaba que, de haber consenso, la Comisión está lista para formular nuevas propuestas dirigidas a reforzar la supervisión a escala europea, ajustar las normas con las que se evalúan activos financieros complejos, mejorar y dar «coherencia» a los esquemas de garantía de depósitos -de momento no hay unanimidad para elevar el mínimo de 20.000 euros que un depositario tiene asegurados-; o acentuar la transparencia tanto de los pagos ordenados por vía ejecutiva como de los salarios e incentivos de los cargos directivos.
Pero el presidente comunitario ponía el énfasis en la necesidad de soluciones globales a la crisis, más allá de lo que Europa, por su cuenta y con sus capacidades financieras, pueda hacer. «Defendemos -decía- la propuesta de la presidencia francesa de una conferencia internacional este otoño para consolidar los esfuerzos generales de estabilización de los mercados financieros».
En sus grandes líneas, la propuesta de nueva Directiva de Fondos Propios limita el alcance del empréstito bancario con un proyecto empresarial, acentúa la vigilancia de los grupos bancarios transfronterizos e introduce aclaraciones sobre ciertos asientos del pasivo denominados 'híbridos', por su condición mixta de acciones y obligaciones.
Investigación a Irlanda
Ciertas propuestas de la nueva directiva despertaron ayer recelos en la sala de prensa. Entre ellas, la de obligar a los bancos a quedarse al menos con el 5% de los productos considerados de riesgo -como las hipotecas titulizadas- que coloquen entre los inversores. Esta limitación se antoja pequeña, y sin embargo McCreevy ha tenido que luchar contra la opinión de instituciones financieras que no querían asumir ninguna responsabilidad de ese tipo.
McCreevy fue interpelado directamente sobre la fragilidad que sufre la banca irlandesa, que se rige por normas de solvencia por él planteadas cuando era ministro de Finanzas. La endeblez de aquel sistema ha forzado a Dublín a garantizar durante dos años la totalidad de los depósitos de sus seis instituciones financieras principales. Londres ha protestado esta garantía, y la Comisión Europea decía ayer estarla investigando.