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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

El monasterio de Silos reúne a veinticuatro maestros de la plástica contemporánea

La abadía benedictina conmemora ocho años de colaboración expositiva con el Reina Sofía
02.10.08 -

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Los cantos gregorianos y los bajorrelieves medievales de la Ascención de Cristo o el Pentecostés han de afrontar una competencia moderna y variopinta. El monasterio de Santo Domingo de Silos inauguró ayer 'Silensis', una muestra colectiva que repasa la historia de la plástica contemporánea española. Bajo la bóveda de cañón de la cilla y entre los sarcófagos que flanquean la sala capitular se pueden admirar pinturas y dibujos, esculturas e, incluso, un vídeo inspirado en el espíritu de la comunidad benedictina que habita la abadía.
Desde el año 2000, la institución burgalesa y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía han celebrado veinticuatro exposiciones dedicadas a grandes autores. Las bodas de plata reúnen a todos sus protagonistas con una obra escogida, a menudo realizada ex profeso. Aquí están representados Eduardo Chillida, Miquel Barceló, José María Sicilia o José Manuel Broto, entre otros nombres fundamentales de la creación española en la segunda mitad del pasado siglo.
El lugar, su monumentalidad y los significados religiosos y sociales han condicionado cada intervención. «La apuesta de Silos huye del rutinario cajón blanco, del recurso a los muros neutros sin pasado», asegura Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, en la presentación de la exposición. «Aquí, la memoria es algo que no se puede obviar».
El proyecto se fraguó en 1998 e inició su andadura con el nuevo siglo tras la definitiva rehabilitación de los espacios de exhibición. El programa contó con Antoni Tàpies como primer representante. Los artistas que lo relevaron adoptaron diferentes posturas ante el reto de mostrar su obra en un escenario tan especial, aunque la comisaria alega que todos se han decantado por su «faceta más íntima y espiritual».
Según explica Borja-Villel, tras el cierre de esta etapa, la colaboración proseguirá con un nuevo enfoque, efectivo a partir del próximo año. «Como ocurre con este monasterio, que también acogió a hombres y legados de diversas culturas y orígenes, nuestra estrategia incluye el interés por las nuevas generaciones, la apertura de fronteras y la recepción de todo tipo de disciplinas, caso del sonido, tan característico de Silos».
En cualquier caso, la dirección del Reina Sofía, también responsable de la futura selección, pretende que la influencia monasterial siga siendo determinante. «Que las piezas presentadas sólo adquieran en este marco su sentido más profundo».
La espléndida lección sobre los Testamentos que despliega el claustro monasterial ha debido pesar sobremanera para los participantes, independientemente de sus creencias más personales, el carácter iconoclasta o irreverente. «¿Hay una etapa más irreverente que la Edad Media, cuando se fraguaron tantos cismas?», responde Borja-Villel, aunque concede que el ambiente sacro ha condicionado la aportación. «Sí, todos han sido bastante moderados. Prueba de ello es que no hemos quemado ninguno». Clemente Serna, el enjuto abad del monasterio, parece asentir.
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