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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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Denuncian la peligrosidad del primer vial exclusivo para urbanos del Plan de Movilidad y critican también el cruce Rioja-Manuel Iradier
02.10.08 -

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Los chóferes de Tuvisa exigen arreglar la «chapuza» del carril bus de Juan de Garay
El autobús urbano intenta salir al carril bus de Juan de Garay, pero se lo impiden los vehículos que pasan por la calle. / BLANCA CASTILLO
El primer carril bus que se habilita para impulsar el Plan de Movilidad de Vitoria es una «chapuza». Así al menos lo califican los portavoces del comité de empresa de Tuvisa, que piden una modificación «urgente» del final del vial exclusivo para urbanos que une Juan de Garay con la rotonda de América Latina. Este carril que usan los autobuses de la línea Periférica apenas tiene seis días de vida y ya ocupa uno de los primeros puestos de la lista de 'puntos conflictivos' de los conductores debido a su «peligrosidad».
EL CORREO fue ayer testigo de las maniobras que deben hacer los urbanos para sortear el tráfico de América Latina, una de las zonas más saturadas de la ciudad en horas punta. El 'minicarril' o gatera de Juan de Garay se ha construido para que los vehículos de la Periférica ganen «dos o tres minutos» en su trayecto entre el parque de Arriaga y la sede del Gobierno vasco. En teoría, en caso de colapso los urbanos llegan los primeros a los semáforos y éstos les dan prioridad. Eso supone que si la luz está en rojo, se pone en verde para ellos unos segundos antes y así se incorporan los primeros a la rotonda.
La práctica echa por tierra cualquier buena intención. El carril está ubicado a la derecha y tiene tres metros de anchura hasta el semáforo. Pero se estrecha drásticamente un metro entre esta señal y el ceda al paso, y el vehículo ya no cabe. Un autobús normal tiene que andar con sumo cuidado para no subirse a la acera al coger la curva y los articulados lo tienen aún más crudo.
Así las cosas, los conductores no pueden salir tan rápido como estaba previsto, se ven obligados a frenar e invadir el carril de la izquierda, cuando no se les echan encima los turismos. Además, en su camino hacia el Boulevard de Euskal Herria deben atravesar una línea continua, algo prohibido. «Si no arreglan esto, va a haber muchos golpes o nos vamos a cargar semáforos y señales», denuncian los portavoces del comité.
A su juicio, la solución pasa por estrechar la oreja de la acera en la curva -los que supone retranquear los semáforos y las farolas de la zona- y marcar de manera muy clara el carril, para que la prioridad de los autobuses sea siempre una garantía.
«No nos consultan»
Los trabajadores lamentan que el Gabinete Lazcoz no les haya consultado los pormenores de esta obra antes de acometerla. El Plan de Movilidad contempla la construcción de una decena de carriles de este estilo, que faciliten la incorporación de los buses a cruces conflictivos. Ante esta situación, los conductores piden que se hable primero con ellos. «No pasarían estas cosas», sentencian.
Otro de sus quebraderos de cabeza en los últimos meses es el giro a la izquierda que deben hacer los chóferes desde la calle Rioja a Manuel Iradier. Las obras del tranvía han obligado a cortar Angulema, por lo que el tráfico en dirección a la plaza de toros debe pasar ahora por Rioja. Pues bien, el paso es tan estrecho, que si un coche está mal aparcado a la salida de esa calle, el autobús bloquea durante minutos la circulación. «Tenemos que llamar a los inspectores y éstos a la Policía Local para que quiten el vehículo y así no se puede trabajar», se quejan.
Es uno más de la decena de 'puntos negros' que martirizan a los chóferes. Sus representantes. denunciaron a través de este diario en enero de este año la existencia de estas zonas conflictivas, donde apenas ha habido mejoras. Salvo el problema del giro entre Reyes de Navarra y Fermín Lasuen, la lista de peligros sigue intacta. Así, los autobuses siguen invadiendo un carril completo de la calle Zumaquera cuando se incorporan desde Luis Mieg, o pasando muchas dificultades en cada una de las tres rotondas de Jacinto Benavente.
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