La Unión Europea reaccionó ayer malhumorada al rechazo el lunes, por el Congreso estadounidense, del plan de salvamento de la Administración Bush para hacer frente a la crisis financiera. En una declaración inusualmente dura, el portavoz de la Comisión, Johannes Laitenberger, llamó ayer a Estados Unidos a «asumir sus responsabilidades en esta situación, mostrando altura de miras para el bien de su propio país y para el bien del mundo». Laitenberger proseguía asegurando que «las perturbaciones que afrontamos se han originado en Estados Unidos y han devenido en un problema global. Los Estados Unidos tienen una responsabilidad especial en esta situación».
Una apelación como ésta es inédita en los anales de la UE. Aunque en negociaciones comerciales desde Bruselas se han lanzado frecuentemente pullas -no muchas- a la Administración norteamericana, nunca se había formulado una reconvención pública tan severa.
Reacción de Berlín
Por su parte, Angela Merkel, posiblemente la voz más poderosa de la Europa actual, reclamó desde Berlín una nueva votación sobre el plan de salvamento estadounidense, «que es necesario para restaurar la confianza en los mercados». Esa idea es la tesis común de la Europa comunitaria, aunque razones estratégicas hayan puesto sordina a las reacciones de Londres o París.
Aún así, la severidad afloraba ayer en la mayor parte de los -escasos- posicionamientos que tenían lugar en Europa. El comisario británico, Peter Mandelson, reclamaba normas más estrictas para el sistema financiero, y la Confederación Europea de Sindicatos exigía desde Londres la atribución de fondos a la «economía productiva». En la Eurocámara, el partido socialista pedía una acción decidida de los líderes europeos para «limpiar» el sistema financiero internacional.
La Comisión, por su parte, reconocía ayer que esta crisis ha forzado nuevas reflexiones sobre la mejora del sistema financiero. Para hoy se esperan propuestas sobre recursos propios de la banca, y habrá nueva reglamentación a corto plazo sobre solvencia de las entidades de seguros y regulación de las agencias de calificación de riesgo.
Mientras, algunos países miembros tomaban las primeras decisiones para protegerse de la crisis. Así, el Gobierno irlandés garantizará durante los próximos dos años todos los depósitos bancarios de sus seis grandes bancos nacionales. La medida sustituye a otra tomada hace dos semanas, que fijaba una protección límite de 100.00 euros.
Por su parte, el primer ministro británico, Gordon Brown, se comprometió a proteger los ahorros de los ciudadanos, aunque declinó ofrecer una garantía ilimitada. Según la BBC, se espera que el Gobierno anuncie en breve medidas para garantizar los depósitos bancarios hasta 50.000 libras (unos 63.000 euros), frente al límite de 35.000 libras (unos 44.000 euros) vigente en la actualidad.