El clima distendido de puertas a fuera se torna en tensión y rostros serios cuando de los discursos protocolarios hay que hablar de una cuestión tan espinosa como es el nuevo modelo de competición que se propone instaurar Jordi Bertomeu en la Euroliga a partir de la próxima campaña. El presidente de la ACB, Eduardo Portela, dejó ayer claro que defenderá con todos los recursos posibles la promoción por méritos exclusivamente deportivos hacia la máxima competición continental. Idea enfrentada al esquema semicerrado ideado por el máximo responsable del torneo continental por el que dieciséis equipos disfrutarían un largo período de una plaza fija, entre ellos TAU, Barcelona y Madrid.
En primer lugar, Portela consideró inválida la votación realizada en la asamblea general de la Euroliga celebrada este verano en Berlín en la que se aprobó el nuevo modelo de competición. Después, anunció que, de seguir por ese camino, la Asociación de Clubes se presentará en los tribunales para frenar un modelo al que han mostrado su adhesión los tres equipos anteriores, todos conocedores de que se encuentran entre el grupo de elegidos.
«Recurriremos porque no se ha conseguido la mayoría de cuatro quintas partes para su aprobación. Si se consiguiera aprobar, la ACB ya tiene todo un equipo de abogados en Bruselas preparado para recurrir legalmente este modelo de competición ante el Tribunal de la Competencia, ya que consideramos que en Europa no se puede aplicar», avisó Portela en declaraciones a la Cadena Cope.
Cruce de mensajes
Así de contundente se mostró el máximo directivo de la ACB un día después de que la Euroliga aireara las opiniones de un nutrido grupo de notables del baloncesto europeo a favor del sistema semicerrado sobre la base de criterios deportivos pero también socioeconómicos. Tanto durante las jornadas de la Supercopa como anteayer, el presidente del Baskonia, Josean Querejeta, ha sido uno de los más activos en la defensa de las licencias de larga duración.
Portela quiso recordar que «el TAU antes no pensaba igual» y se remontó a la instauración del sistema de trienios con motivo del nacimiento de la Euroliga auspiciada por la ULEB, cuyos primeros beneficiados fueron el Barcelona y el Real Madrid. «En esa ocasión, el Baskonia fue quizás el club más indignado porque se daba un privilegio de tres años de seguridad a estos dos equipos. Entonces no estaba en esta línea. Ahora, comprendo la posición del TAU, pero no la comparto», alegó.