Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Cultura

RICARDO GÓMEZ ESCRITOR

El autor segoviano habló ayer en Vitoria sobre cómo atraer al público adolescente a los libros
01.10.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Hay que animar a los jóvenes a escribir, aunque sea con faltas de ortografía»
Ricardo Gómez, ayer en Vitoria. / BLANCA CASTILLO
Aviso para navegantes. Leer es un placer, sí, pero también es trabajoso, ya que requiere de esfuerzo y concentración. Y lo dice todo un experto: el escritor segoviano Ricardo Gómez, autor de una veintena de libros para niños, jóvenes y mayores y ganador de varios premios literarios, entre ellos el galardón de cuentos Ignacio Aldecoa. Ayer visitó Vitoria, donde participó en un taller y una mesa redonda organizados por el servicio municipal de Juventud y cuyo título, 'Libros con trampa-jóvenes y lectura', deja muy claras sus intenciones. Aunque Gómez asegura no tener la solución para fomentar la lectura entre los adolescentes, recalca la importancia de darles protagonismo y les invita a escribir «sobre cualquier cosa, aunque sea con faltas de ortografía».
-Escribir... ¿es un placer?
-Tiene que serlo, si no sería muy difícil. Es un placer, pero es comparable a la ascensión a una montaña. No es tanto contemplar el paisaje al final, como el hacerlo a medida que se sube y a veces hay cierto arrepentimiento. Lo mismo pasa con los libros, a veces uno se encuentra con esa sensación de que piensa que se arrepiente de haberlo empezado pero luego sigue con él. Tiene que ver con el placer del esfuerzo y del trabajo, es una dificultad placentera.
-¿Y leer?
-También es un placer. Muchas veces hablando de la lectura, y en particular para jóvenes, se vende la idea de que es divertido. Es una mala síntesis, porque es cierto que puede ser divertido, pero no es lo único. Leer es un acto trabajoso, requiere concentración, tenacidad y una cierta tolerancia a la frustración, porque muchas veces puede que te defraude la obra. No es el mayor placer del mundo, pero es uno de ellos.
-Esta jornada se centra en el fomento de la lectura entre jóvenes. Pero muchos le cogen aversión en la propia escuela.
-Es cierto. Emilio Teixidor habló de la sensación que tienen los estudiantes cuando reciben en clase un libro que no les gusta y se refiere al beso de la muerte, a esa sensación de que paraliza. Hay que cambiar la perspectiva de cómo se llevan los libros a las aulas, a veces se hace de forma muy cerrada. El profesor elige un libro, obliga a la lectura y parece que tiene que gustar a todos los alumnos, cuando no hay ningún libro que guste a todo el mundo. Un libro es más maleable y no tan dogmático como entra a menudo en las clases, es como un producto de jugar, que sirva para destriparlo, analizarlo, criticarlo y sobre todo para aprender a leer literariamente, no mecánicamente.
-Con tanto videojuego... ¿los adolescentes leen tan poco como se dice?
-Creo que hay jóvenes que leen mucho, otros que no leen nada y otros que lo hacen de vez en cuando. Es un reflejo de lo que ocurre con el mundo adulto. Habría que saber qué leen, y cuál es su acercamiento a la literatura, porque a veces se da a través de otras cosas como letras de canciones, películas, libros de manga... y eso también es literatura.
Situaciones límite
-Con tal de que se lea, ¿da igual que sea bueno o malo?
-Mira, yo creo que ocurre lo mismo que con el vino, es mejor beber buenos vinos que malos y con los libros igual. Lo que ocurre es que el gusto literario es algo que se educa. Cuando uno está acostumbrado a leer, poco a poco va discriminando entre el mediocre y los de calidad. El problema que hay es que determinados intereses económicos propicien más la generalización del libro mediocre que del de calidad.
-Usted ha escrito relatos para adultos, jóvenes y niños. ¿Cuál es el público más complicado?
-Pues me siento cómodo escribiendo para ambos. Pero hacerlo para chicos y chicas requiere un esfuerzo de concentración distinto. Un amigo mío, Carlo Frabetti, dice que cuando él quiere descansar, hace una novela de adultos. La escritura para jóvenes no permite determinada divagación ni ciertas libertades, mientras que para adultos sí, uno puede trasladar su filosofía personal.
-¿Cuál podría ser el cebo para atraer a los jóvenes a los libros?
-No se puede generalizar, pero creo que una de las cosas es darles protagonismo. Les invito a que escriban, la escritura no debería estar tan desligado de la lectura. Y que escriban, aunque sea con faltas de ortografía, sobre cualquier cosa: una idea, un pensamiento, un sentimiento... Uno descubre que hay más chicos y chicas que escriben diarios de los que parece.
-En sus libros habla de campos de refugiados, la guerra de Irak, la violencia en el colegio..¿Una llamada de atención sobre los problemas de la sociedad?
-Cuando escribo, lo hago de lo que me apetece y de lo que me llama la atención. Es verdad que me gustan ciertos temas porque entre otras cosas, creo que la vida se mide en las situaciones límites. Por otro lado, hay un fenómeno, y es que vivimos en una sociedad en ocasiones demasiado blandita, donde parece que determinados temas es preferible no hablarlos. No es que yo tenga una intención didáctica, pero no los eludo, para que no queden en el olvido.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS