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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

TAU Cerámica

CUARTA SUPERCOPA azulgrana

En un final marcado por el dramatismo, el TAU levanta una nueva Supercopa tras coquetear con el desastre ante un dignísimo CAI

29.09.08 - 11:34 -

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El TAU sufre pero se lleva 'su trofeo'
Vidal y Prigioni, con el trofeo en sus manos celebran la cuarta Supercopa lograda por el Baskonia. /Efe.
Tan cerca anduvo el Baskonia de quedarse con cara de pánfilo que la cuarta Supercopa supo a gloria bendita. Porque pasó de mirar de reojo el trofeo antes de tiempo a casi pillarse los dedos, la mano y el brazo entero. Su metamorfosis en una ONG durante el último cuarto, más el encomiable arrebato del CAI -qué buena sensación ha dejado este equipo-, casi cambiaron el color de un torneo hecho a la medida azulgrana.
Y es que, una vez pase el susto por el dañino extravío en la recta de tribuna, sólo perdurará la marca establecida anoche. Ésta define una verdad como un templo, la Supercopa vive un idilio con el conjunto vitoriano. Granada, Málaga, Bilbao y Zaragoza definen sus encuentros amorosos. Si no hubiera sufrido tanto anoche quizá hubiera sido buena idea sugerir un referéndum o una recogida de firmas para cambiar la denominación oficial de esta cita de difícil catalogación y escasísimo atractivo.
Pero lo importante es que nuestro TAU, el mismo que lleva arremangado desde el 11 de agosto, se ha dado un gustazo a orillas del Ebro. Otro título a las vitrinas y una dosis extra de autoestima en puertas de un curso que se presenta tan fascinante como enigmático. Vamos, un calco del plantel azulgrana en Zaragoza. El todo y la nada en cuarenta minutos. La mueca de alegría mezclada con el llanto. Eso sí, al igual que sucedió en la semifinal con el Barcelona, los de Dusko Ivanovic sí supieron enmendarse en el instante apropiado.
Suficiencia absoluta
Durante treinta minutos, su suficiencia resultó tan absoluta que el interés pasó a otros órdenes de la comparecencia. Que si había demasiados huecos en las gradas, que qué grupo de 'cheerleaders' lo hacía mejor, que qué gracia tenía el reportero de 'Caiga quien caiga' al disfrazarse de mascota o quién había elegido al 'speaker', incapaz de aprender correctamente los nombres de varios de los protagonistas del juego.
Ese desinterés picó también al soberano vitoriano, el mismo que antes había manejado al CAI con una notable actitud defensiva, una agresividad de lo más efectiva en la presión a las líneas de pase y un enorme acierto ofensivo. ¡Ah! y todo bajo el liderazgo de un tal Pablo Prigioni, quien hoy por hoy representa el corazón que bombea a este conjunto en obras.
Salvo el 1-0 inicial, el Baskonia dominó con convicción. Concentrado, seguro de sí mismo y diestro. Su oponente representaba la viva imagen de la impotencia. Arrugado y apocado, bastante tenía con acercarse a un par de palmos. ¡Si hasta su afición se había resignado a seguir el encuentro como si de una obra de teatro se tratara!
En estas se abrió el cuarto definitivo. 58-68. Algún bostezo, preguntas a los oriundos sobre cuál era el camino más rápido a la A-68. Tan cercana parecía la 'Cuarta' que incluso el TAU se contagió de ese exceso de confianza, creyéndoselo antes de tiempo.
En ese punto, el CAI, sin nada que perder y levantado por tres argentinos y un prejubilado, le sacó los colores. Un sonrojante parcial de 19-2 quebró todos los esquemas vigentes hasta entonces. La rabiosa respuesta de los Victoriano, Quinteros y Lewis y compañía reactivó una grada somnolienta. El paraíso tornaba en infierno.
El quinteto visitante, febril, se derrumbó en todos los órdenes del juego. Adelante, atrás. Arriba y abajo. La sacudida le dejó al bordel coma, trasladando el desasosiego a los escasos seguidores desplazados a la capital maña.
De infarto
No obstante, en un destello de lo más interesante, el Baskonia recordó que sufriendo sabe mejor. Con un quinteto de lo más atípico -cuatro pequeños y Teletovic de 'cinco'- se reenganchó a la fiesta roja. Con una respuesta colectiva además.
El CAI, quien se las prometía muy felices, comprendió que la cosa iba en serio. Ambos entraron en un dramático toma y daca. Cada acción cobró un plus de trascendencia. Cada acierto valió su peso en oro; un triple de Prigioni, una canasta de raza de San Emeterio, los dos tiros libres de Mickeal, el último triplazo de Teletovic y, para seguir con la tónica, el solitario tiro libre convertido por Rakocevic. Ahí murió la competencia maña. Por los pelos.
Ficha técnica:
85 - CAI Zaragoza (24+11+23+27): Victoriano (3), Quinteros (14), Guerra (5), Lewis (19) y Starosta (11) -cinco inicial- Lescano (8), Phillip (8), Green (8), Garcés (9) y Anagnostou (-).
86 - TAU Cerámica (27+17+22+20): Prigioni (22), Rakocevik (8), Vidal (5), McDonald (16) y Barac (6) -cinco inicial- Mickeal (11), Teletovic (12), Shakur (-) y San Emeterio (6).
Árbitros: Miguel Ángel Pérez, Juan Luis Redondo y José Javier Murgui. Excluyeron por cinco faltas personales a Barac, del TAU, en el minuto 39.
Incidencias: final de la Supercopa disputada en el pabellón Príncipe Felipe ante unos 7.500 espectadores. En el descanso la ACB homenajeó a los colegiados recién retirados Manuel Alzuria y Felipe Llamazares, con 23 y 24 años respectivamente de arbitraje en esta competición.
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