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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

TAU Cerámica

TAU CERÁMICA

El TAU optará ante el CAI a su cuarta Supercopa tras derrotar al Barcelona con un inicio pletórico y un desenlace surrealista

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Contra pronóstico, defenderá reinado hoy el Baskonia. Lo hará después de una semifinal delirante, lo más parecida a una montaña rusa, en la que la formación vitoriana abrió con una ovación sinfónica para destemplarse a causa de una profunda tiritona y cerrar obra mediante un clímax cercano al surrealismo. Este virus de efectos ondulantes también afectó a su retador, sólo que sus sumandos brotaron en diferente orden. Ello obró un desenlace tan extraño como beneficioso a los intereses azulgranas. Y es que, por cuarto año consecutivo, el TAU Cerámica exigirá trono en la Supercopa, un torneo que parece diseñado a su medida.
¿Con qué quedarse del extrañísimo 73-70 aparte de la clasificación azulgrana? El optimista elegirá el cierre y los excelentes primeros veinte minutos baskonistas, en los que fluyó como un todo dejando boquiabierto al escaso público congregado en el Príncipe Felipe. El precavido no pasará por alto la actual soledad de Prigioni en la dirección. Shakur continúa en babia y Nocedal parece que sólo cuenta como oyente hasta que adquiera madurez. El negativo se preguntará cómo es posible llevarse una victoria después de anotar siete puntos en el cuarto definitivo. Ustedes eligen.
Pero, en fin, a nadie escapa que el curso baloncestístico acaba de empezar y es normal que los tropiezos se impongan a las exquisiteces. Quedan por delante nueve o diez meses de singladura y de lo que se trata es de mejorar cada día. Y en el caso de equipos de la talla del TAU, debe acompañarlo con victorias. Como la de ayer, que le deja a las puertas de su cuarta Supercopa, un trofeo que apenas ocupa memoria en el disco duro aunque siempre contará en el medallero. ¿O no?
De diez
El tema es que la salida azulgrana trasladó a la platea a otras épocas del año. Engrasado, comprometido, fluido, gremial y acertado, el quinteto baskonista se ganó más de un aplauso por su disposición. Siempre con Prigioni a los mandos y con quintetos en los que los nuevos eran una especie protegida, marcó tendencia sobre un oponente que parecía recién salido de la lavadora. Todo impoluto pero sin la remota idea de adónde dirigirse.
Rakocevic ponía la directa, McDonald emulaba a Scola en el 'bloqueo y continuación', Prigioni gozaba... La exasperante ternura de Barac y la facilidad para cargarse de faltas de Teletovic componían las escasas notas discordantes. Hasta que el de Río Tercero se vio obligado a descansar. Hoy por hoy, Shakur no da la talla y más cuando el listón está tan alto.
Sin esta pieza maestra, el entramado se fue carcomiendo. El Barça, que para nada es manco, recuperó el resuello de la mano de tres de sus ases; Navarro, Andersen y Fran Vázquez.
Enmadejados en el electrónico, el grupo blaugrana se sintió superior y con mayores recursos. En este punto cabe recordar que Splitter vio el partido por televisión. Los reproches que antes inundaban los rostros 'culés' se trasladaban a la trinchera de enfrente. Mala cosa. No obstante, aguantó el chaparrón el TAU llegando al telón del tercer periodo pegado a su opositor. 66-66.
Treinta minutos disputados y nada decidido. Ahí el virus se ramificó por todos los elementos del duelo. Las muñecas se encogieron y nadie recordó cómo era eso de meter la pelota por el aro. Cada acierto, por aislado, contenía el valor de un gol en fútbol. Casi lo celebró así Navarro cuando birló dos balones fundamentales. O McDonald, estupendo a lo largo de casi toda la tarde, al colar un triple con valor doble (72-70 a falta de minuto y medio), ya que nadie anotó hasta que Rakocevic fue objeto de falta cuando restaban cinco segundos para la conclusión. Metió uno. En la réplica, Navarro, muy bien presionado, se equivocó en el pase a Basile, que vio esfumarse la opción de prórroga cuando el balón se perdió por la línea de fondo. Hoy, el rey vitoriano tratará de rematar a su último rival.
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