El bilbaíno Antonio Fernández Casado ha ligado toda su trayectoria profesional al sector hotelero. Fue, junto a Agustín Martínez Bueno, artífice del éxito del Ercilla y, desde 2001, lidera la cadena High Tech, impulsada por cinco directivos que trabajaban para Tryp «hasta que decidimos hacerlo para nosotros mismos». El grupo camina a velocidad de crucero. Mantiene operativos 31 establecimientos -todos en régimen de alquiler- y en el plazo de cuatro años espera alcanzar los 80. Su apuesta por la recuperación de edificios emblemáticos de gran valor arquitectónico en los centros históricos de las ciudades se ha revelado como una garantía frente a la crisis. Sentado sobre una cama del remozado Tamarises de Getxo, resta importancia a su papel en el éxito de los proyectos en los que se involucra: «Somos como los entrenadores de fútbol. Al final, se reparten las culpas para bien y para mal», afirma.
-¿Cómo es capaz de levantar un emporio de 80 hoteles sin nacer millonario?
-Trabajando mucho y comprando dinero a los bancos... ¡cuando se dejaban! ¿eh? Ahora ya no te dejan.
-¿Es el hotelero un buen negocio?
-Todas las empresas son buenos negocios, si se gestionan bien y se les dedica tiempo y mucha ilusión.
-¿Incluso en estos tiempos de crisis?
-También. En estos momentos... yo suelo decir a la gente que trabaja conmigo, que soy ya el más veterano de todos ellos, que he visto muchas crisis y siempre que llueve escampa.
-¿Cómo afronta High Tech esta crisis?
-Pues innovando. Hay un montón de 'hueco' para hacer cosas nuevas que no se han hecho y teniendo un enfoque muy claro y preciso. Yo no dudo de que va a haber hoteles y cadenas que lo van a pasar regular... Sobre todo, la gente que viene del mundo de la construcción y ha montado hoteles como quien ponía chiringuitos en verano pensando que lo importante de esto era abrir el hotel y...
-¿Y no?
-No es así. Antes se hacían estudios económicos y de viabilidad que te decían qué tipo de cliente ibas a buscar, qué tamaño tenía que tener el local... En los últimos años ha proliferado la construcción de establecimientos porque la gente tenía mucha liquidez, los bancos daban créditos.... ¡y venga, a hacer hoteles!
En el Casco Viejo
-Y pasa lo que pasa.
-Que no se han hecho con criterios profesionales.
-Los profesionales del sector en Bilbao dicen que la ciudad no da para más.
-Pero esto lo llevamos diciendo en Bilbao desde que yo era niño. Siempre se han hecho muchos hoteles, pero es una incongruencia que los hoteleros digan eso, a la vez que abren más.
-Se quejan de que a duras penas ocupan las habitaciones.
-Entonces, ¿por qué abren más y hay cadenas que tienen un hotel y ponen en marcha un segundo y otras que tenían dos ponen en funcionamiento tres?
-Y que el sector está saturado.
-Es una contradicción en sí mismo. Y si eso es verdad, que lo es, ¿por qué han seguido abriendo hoteles? Hay hueco para hacer locales distintos. Lo que no hay es para hacer lo que no se necesita. No tiene sentido que en ciudades como Bilbao haya más plazas de cinco estrellas que de tres. ¡Eso es una incongruencia! Y de eso los culpables somos los empresarios, entre los que me incluyo.
-¿Cuál es su varita mágica para Bilbao?
-Ja, ja. No hay varita mágica. La mía es el Casco Viejo.
-¿Qué tiene Bilbao para que sigan apostando por la ciudad? Tienen un hotel junto al Arriaga y la próxima Semana Santa abrirán otro.
-El Guggenheim y el Casco Viejo.
-Grandes y pequeñas, casi todas las cadenas apuestan, en cambio, por Indautxu y El Ensanche.
-Sin embargo, el Casco Viejo, que ha sido la cuna de la hotelería vizcaína, no tiene oferta o la tiene muy escasa, siendo, después de los museos y la arquitectura, el principal atractivo de la ciudad. ¡Como lo es en todas las ciudades europeas y mundiales! No estamos descubriendo nada que no exista. Y a medio o largo plazo, el Casco Viejo, el corazón de Bilbao, va a ir a más. Y, por suerte, aquí tenemos muy poquita competencia.
-¿El Petit Palace les es rentable?
-El Arana funciona muy bien, excelentemente bien desde el primer día que se abrió.
-¿Con dos establecimientos en la ciudad no creen que es suficiente?
-Hummm. Puede ser que haya un tercero en el Casco Viejo, pero siempre aquí. No vamos a subir al Ensanche. Yo creo en el Casco Viejo. Está la casa donde nació Unamuno, hay un montón de iglesias sin explotar turísticamente, está el Museo Etnográfico, las Calzadas de Mallona... Sigue estando la Bolsa antigua. ¡El Casco Viejo está sin promocionar!
-Dentro del País Vasco, ¿sólo les interesa Bilbao?
-A medio plazo sólo nos falta llegar a San Sebastián.
-¿Y Vitoria?
-No figura en un calendario próximo. Cuenta con una excesiva oferta hotelera. Igual nos los planteamos el día que llegue el AVE.
-¿Cuál es el valor diferencial de su cadena?
-La ubicación, el equipamiento y la atención personalizada. El Tamarises es el primer hotel de España con terminales de Ipod en las habitaciones. ¡Y no es nada del otro jueves! En Estados Unidos lo tienen bastantes hoteles. Con los ordenadores portátiles, tenemos un eslogan: 'Cuando viaje, no lleve el ordenador, lleve la memoria'. Nuestros locales son versátiles.
-¿Versátiles?
-Contamos con habitaciones a gusto de todos, pensadas para familias y grupos de amigos, con capacidad de 3 a 6 personas, que desean alojarse sin tener que sufrir las incomodidades de las camas supletorias. Y ofrecemos a las mascotas una camita propia y comida en la misma habitación para que se sientan como en casa.
-¿Es la única forma de luchar contra las grandes cadenas?
-Sí. Y el tamaño.
-¿Por qué?
-En momentos de crisis, el tamaño es un valor diferencial. No se comercializan igual 350 habitaciones que 64, que tiene el Arana. No tienes que hacer las locuras de ir bajando y subiendo los precios. Con un tamaño adecuado, una atención personalizada y un equipamiento diferencial se aguanta mucho mejor. Además tenemos menos competencia.
«Sin competencia»
-¿Por qué?
-En Bilbao el modelo tres estrellas es deficitario, aunque luego otros vendan a precios de tres estrellas.
-No prestan ninguna atención a las estrellas.
-Las estrellas son los clientes. Esto cada vez es más democrático. Lo bueno de Internet, que nosotros somos forofos, es que el cliente ya conoce el hotel antes de llegar. Ha visto los planos, los comentarios de otros usuarios... La elección del cliente nunca había sido tan personal. Antes te podía asesorar una agencia de viajes o un amigo, pero ahora la información es limpia, clara y transparente.
-Aunque sean enemigos de ellas, ¿sólo apuestan por los de 3 y 4 estrellas?
-Entre 3 y 4 es donde estamos más cómodos.
-¿Y los precios?
-Pueden oscilar entre 80 y 120 euros la habitación, pero trabajamos como en la Bolsa. Ya no hay un precio fijo. Cobramos según la demanda. Depende del día de la semana y del mes del año.