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Cultura

31.08.08 -

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«Con los años, he ganado en humildad»
-¿Cómo ha sido su trayectoria literaria en estos 25 años?
-De unas inquietudes más sociales he pasado a una búsqueda más interior. Creo que he aprendido a ser rigurosa, a no publicar cualquier cosa, a saber esperar, a no impacientarme. Las ideas tardan y cuando llegan necesitan su tiempo de germinación. He perdido inocencia y he ganado en humildad. Humildad es hacerse a la idea de que quizá nunca escribirás aquello con lo que tanto soñaste. Pero esa melancolía de lo que pudiste hacer y no hiciste te impulsa a escribir el siguiente libro. Hay que conservar un mínimo de insatisfacción. Si no, puedes caer en la repetición o en los estereotipos.
-Su último libro, 'La fiesta en la habitación de al lado' es una autobiografía, para adultos, de sus años jóvenes en París.
-Llegué a París en otoño de 1968 y en ese libro he intentado reflejar la atmósfera de aquellos años, el ansia de independencia que teníamos los de aquella generación, los sueños que proyectas y las realidades que te encuentras.
-¿Con qué se encontró?
-A los que salíamos nos trataban como emigrantes, cosa que por lo visto se nos ha olvidado. El hilo conductor del libro está en las 'chambres de bonne' (habitaciones de servicio) minúsculas, horribles e insalubres, que para la protagonista son un símbolo de libertad.
-Usted vivió en ellas.
-Sí, yo fui como estudiante a una casa muy parisina, con gente muy correcta y educada, muy al loro de todo. Hablaban contigo la primera noche de lo divino y de lo humano, pero luego te explotaban y trabajabas sin parar. Cualquier persona puede ser un gran explotador según la situación en que se encuentre. La condición de emigrante te marca, porque sientes cómo muchas personas te tratan con un sentimiento de superioridad muy fuerte. Estábamos muchísimos entonces en París. La portera, o la 'concièrge', era por lo general española, igual que las criadas y muchos trabajadores de la Renault.
-¿Por qué ese título, 'La fiesta en la habitación de al lado'?
-Te parece que cuando has llegado tú se ha acabado la historia y que los demás son los que tienen juergas maravillosas, que tú siempre te pierdes. Pero la insatisfacción te empuja a seguir adelante. Como has llegado tarde, sigues insistiendo, a ver si alguna vez coincide.
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