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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

Sociedad

NOS VAMOS AL PUEBLO: HONDARRIBIA

Un antiguo asentamiento de guerreros nórdicos en la costa de Guipúzcoa parece ser el origen de los cabellos claros de la gente

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Se cuenta que aparecieron entre las brumas procedentes de Escandinavia y que saquearon ciudades como Worms, París, Aquisgrán, Maguncia, Lisboa... Que basaban su estrategia en la sorpresa y cuando las velas de sus 'drakkar' (la palabra islandesa para denominar a los dragones) asomaban en el horizonte, el temor cundía entre los habitantes de la costa. Y que hay constancia de que en el año 842 se asentó una colonia de vikingos de Noruega, Suecia y Dinamarca en Bayona (Francia), que llegaba hasta la actual Hondarribia. Quizás esto explique el apodo de vikingos con que se conoce a los habitantes de la única localidad guipuzcoana que mantiene en pie el conjunto de fortificaciones, baluartes, puentes levadizos y fosos de la época medieval, que levantó para intentar evitar los asedios. «Si sales un fin de semana por el pueblo, verás a docenas de rubios o pelirrojos, por nuestra procedencia vikinga», supone un lugareño. Otros dirán que son los de la vecina Irún los que les llaman así... por fastidiar.
Separada de Francia por el río Bidasoa, en cuya desembocadura se asienta, Hondarribia ha inspirado a muchos literatos. En su libro 'Los Pirineos', Víctor Hugo la describió así: «La silueta de un pueblo de oro, con campanario agudo, al fondo de un golfo azul, en una extensión inmensa». Pío Baroja vio «un sencillo pueblo de pescadores y una decadente ciudad amurallada» y recogió «lo que el Bidasoa dice de sí mismo: En mí hay un poco de la severidad de Navarra, algo de la blandura de Guipúzcoa y de la cortesía de Francia». Visitó Hondarribia Stendhal, durante la primera guerra carlista, tal y como recogen sus 'Memorias de un turiste'.
Volvamos a los vikingos, porque tienen su aquél. En las películas, sucede como con otros estereotipos. A los cobardes los pintan enclenques y enfermizos. Los desleales y traidores son bajos y feos. Y los buenos, robustos, altos y valientes son siempre los vikingos rubios. Así que por lo que toca a las gentes de Hondarribia, pueden salir airosas y no hacer caso de las crónicas que tachan a los guerreros nórdicos de belicosos. De hecho, al morir eran enterrados con sus armas de guerra.
El asunto del cabello dorado también trae de cabeza en el sur. En Sevilla dicen tener constatado que es proporcionalmente la ciudad con mayor número de rubios naturales con ojos azules, ya que hubo una época en la que allí se asentó un importante grupo de pilotos de barco alemanes. No queremos peleas al estilo vikingo. Al fin y al cabo, España es el país europeo que más se tiñe, según recoge la firma 'L'Oreal' en un estudio.
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