En su intento de doblegar a Georgia a cualquier precio, la aviación rusa bombardeó ayer el puerto de Poti, el aeródromo de Kutaisi y una antena de telecomunicaciones en Gori, ciudad situada a 20 kilómetros de Osetia del Sur. Tiflis denuncia otras muchas incursiones aéreas y ha decretado la ley marcial para un periodo de 15 días. Moscú asegura que no detendrá su maquinaria de guerra hasta que las tropas georgianas no se hayan retirado.
Rusia cree que Georgia ha entrado en Osetia del Sur «a traición» y no quiere ninguna negociación mientras sus fuerzas no vuelvan a las posiciones iniciales. Por eso ayer lanzó un operativo para debilitar al máximo la capacidad militar de Tiflis. La ofensiva aérea estuvo acompañada en tierra por el avance de tropas de élite. El cuadro se completó con la entrada en acción de los separatistas abjasos, abriendo así un segundo frente en el desfiladero de Kodori.
El presidente Mijaíl Saakashvili volvió a intervenir ante los medios de comunicación para exigir a Moscú que cese su agresión y explicar que el estado de guerra decretado ayer y ratificado por el Parlamento «no supone una limitación de los derechos políticos ni de los movimientos de la ciudadanía». El líder georgiano dijo que no habrá ninguna limitación para el trabajo de la prensa. Según sus palabras, el actual conflicto ha sido instigado por «locos y criminales» y «nunca debería haber tenido lugar en una nación civilizada». Saakashvili afirmó que «el 80% de los objetivos alcanzados por el Ejercito ruso son civiles».
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, calificó de «salvajes» las acciones emprendidas por el Ejército georgiano y explicó que la misión de las tropas es «defender a los civiles osetios y a los soldados de las fuerzas de paz». «Rusia busca imponer la paz», había dicho horas antes al comienzo de una reunión con sus colaboradores.
A las peticiones de detener la guerra y ponerse a negociar, el máximo dirigente ruso respondió diciendo que no habrá ningún tipo de conversaciones mientras Georgia no retire hasta su último soldado. Lo mismo repitió después desde Osetia del Norte el primer ministro, Vladímir Putin, quien sostiene que la incursión rusa en territorio georgiano «está amparada por las leyes internacionales».
Según Saakashvili, la artillería georgiana ha logrado derribar ya diez aviones rusos y varios de sus pilotos están prisioneros. El jefe adjunto del Estado Mayor, el general Anatoli Nagovitsin, reconoció ayer la pérdida de sólo dos aparatos, un Su-25 y un Tu-22. El presidente georgiano denunció además los movimientos para bloquear Georgia por mar, algo que Moscú no ha negado.
Sobre el terreno, las noticias eran ayer contradictorias. El mando de las tropas georgianas afirma mantener bajo su control la mayor parte del territorio de Osetia del Sur, incluida la capital Tsjinvali, mientras Moscú insiste en que sus destacamentos de élite han logrado limpiar la ciudad y repeler un nuevo intento de recuperarla. Saakashvili dijo que sesenta combatientes de las unidades especiales del GRU ruso (inteligencia militar) fueron ayer eliminados en las inmediaciones de Tsjinvali. Otro lugar en donde ayer se produjeron encarnizados combates fue en el poblado de Tamarasheni, situado un poco más al sur de la capital osetia y habitado en su totalidad por georgianos.
Ofensiva abjasa
El ministro de Exteriores de la autoproclamada república independiente de Abjasia, Serguéi Shamba, anunció el comienzo de una ofensiva contra las fuerzas georgianas destacadas en el desfiladero de Kodori. Shamba dijo que los abjasos «tememos que Tiflis lance una operación contra nosotros como en Osetia». Señaló también que «la diplomacia con Georgia ya no funciona». Kodori cierra el paso a una parte del territorio de Abjasia y la resistencia de sus defensores no había podido ser hasta ahora vencida. Los separatistas abjasos confían en que la concentración de recursos en Osetia del Norte deje Kodori indefenso.
En lo que tampoco hay plena certeza es en la estimación del número de víctimas. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, calcula que en Osetia del Sur han muerto 1.500 personas. Otras fuentes elevan la cifra a 2.000. Saakashvili dijo ayer que por la parte georgiana ha habido 55 bajas, 15 de las cuales son civiles. Los principales edificios oficiales fueron evacuados ya el viernes por miedo a los bombardeos rusos.
Lavrov arremetió contra los países que, según él, han armado a Georgia «hasta los dientes». El jefe de la Diplomacia rusa se refirió en particular a Ucrania y a EE UU. Fuentes rusas aseguran que en el puerto georgiano de Batumi hay preparado un convoy con material militar de la OTAN para su envío a Osetia del Sur. La agencia Interfax informaba de que en la frontera con Georgia hay estacionado un importante contingente militar turco. El secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Georgia, Alexánder Lomaya, no excluye la posibilidad de que su país pida ayuda internacional si Rusia continúa adelante con su ofensiva.