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Economía

El frenazo económico Un año de las 'hipotecas basura'El frenazo económico Un año de las 'hipotecas basura'

Alemania, Reino Unido y Francia creen que el país ha pasado de la «fiesta» al «apuro»
10.08.08 -

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España, su pujanza económica, provocaba envidia hasta hace unos meses. Ahora, preocupación, mucha preocupación, en las tres principales potencias de la Unión -Alemania, Gran Bretaña y Francia-, ligadas a la Península tanto por razones sentimentales e históricas como por una tupida red de intereses. No en vano, buena parte de las propiedades de la costa levantina pertenecen a inversores europeos. La crisis que el Gobierno se negaba a reconocer hasta hace unas semanas ha lastrado la imagen exterior del país en las principales potencias de la UE, que
dibujan sin ambages un panorama que se resume en una sentencia: «se acabó la fiesta».
Un año después de que estallaran las 'hipotecas basura' en Estados Unidos -un producto tóxico que ha colocado a buena parte de Occidente en el tobogán de la recesión-, España, a pesar de que sus bancos no tenían las temibles 'subprime', ha sufrido como nadie la considerada mayor crisis desde la Gran Depresión de 1929.
¿Por qué ? La desconfianza ha anidado en todos los mercados internacionales del dinero, y el brutal incremento del coste de los alimentos básicos y de los precios del petróleo afecta por igual a buena parte de los países. Pero es opinión compartida por expertos independientes, instituciones extranjeras y nacionales, e incluso por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que, en el caso español, la 'culpa' la tiene el reventón de la burbuja inmobiliaria.
Así, el 'ladrillazo' se sumó a las restricciones financieras, la subida de los tipos de interés y la consiguiente paralización de la actividad, que ya ha hecho mella en el consumo doméstico, el negocio de las empresas, las cuentas públicas y, de forma acusada, en el mercado de trabajo, deteriorado en extremo, especialmente para los inmigrantes. Hasta el punto de que el Gobierno socialista se ha visto forzado a cambiar su estrategia de comunicación para admitir que este año quedará muy lejos de lo previsto, puesto que la economía apenas crecerá el 1,6% -la mitad del 3,3% que se utilizó como referencia para elaborar los actuales Presupuestos Generales del Estado- y que lo peor está por llegar. En 2009, pronostica el ministro Pedro Solbes, el aumento sólo será del 1% -como en 1978, 1982 ó 1994, años especialmente duros-, y el paro alcanzará a más de tres millones de personas -ahora son 2,4 millones, con 2.304 nuevos desempleados cada día-, una barrera emblemática que recuerda a mediados de los 90, cuando España sufrió su última recesión.
«Recesión». Esa es ahora la palabra maldita que el Ejecutivo del PSOE intenta evitar, como en su día hizo con «desaceleración» o con «crisis». Un término que ya manejan sin rubor los analistas, que incluso dan un paso más y hablan de una previsible 'estanflación', un término calcado del inglés que aúna una inflación desbocada -oficialmente es del 5,3%- con un estancamiento de la economía. Esto es, el peor de los escenarios.
ALEMANIA
«El paciente español»
Durante años, la locomotora de Europa constató con envidia la fortaleza económica de España y no pocos políticos y periódicos repetían el «España va bien» para referirse al buen estado de salud de la economía hispana. Pero desde que estalló la crisis inmobiliaria y la constructora Martinsa-Fadesa se declaró insolvente, en Alemania se ha instalado la sensación de un país al borde del colapso y amenazado por el fantasma de la recesión.
'España, en apuros', tituló el influyente 'Frankfurter Allgemeine Zeitung' un largo comentario firmado por Michael Psotta, ex corresponsal económico del periódico en Madrid. «Se acumulan las malas noticias que llegan de España y ya no se puede ignorar que el país sufre una crisis en el mercado inmobiliario y de la construcción», señalaba.
El prestigioso rotativo, después de enumerar datos micro y macroeconómicos, destaca que España está bien preparada para hacer frente a la crisis gracias a la industria turística, a una política financiera correcta y a la existencia de compañías bien saneadas y con una fuerte presencia internacional.
El económico 'Financial Times Deutschland', en cambio, no oculta un cierto pesimismo sobre el futuro, y en un largo artículo titulado 'El paciente español', insinúa que la quiebra de la empresa del ex presidente del Real Madrid puede ser considerada el mejor ejemplo del «derrumbe» de la economía española.
«El mercado inmobiliario es muy importante para la economía y representa casi el 10% del PIB», señalan los autores del extenso texto. A su juicio, «el ánimo en la economía española nunca había estado tan mal como ahora», hasta el punto de que, a modo de pronóstico, vaticinan una recesión en el segundo semestre del año.
La insolvencia de Martinsa también ha sido examinada con lupa por el 'Handelsblatt', pero el periódico económico que se edita en Düsseldorf descubrió que el sector de la banca española estaba vacunado contra la crisis y que su situación era mucho mejor que otras instituciones bancarias europeas. «Nadie espera quiebras espectaculares en el sector bancario», señala, tras recordar que bancos cómo los dos grandes -el Santander y el BBVA- han tenido éxito a la hora de diversificar sus actividades internacionales, como lo demuestra que han obtenido beneficios gracias la buena coyuntura económica en América Latina.
REINO UNIDO
Pendientes de la costa del 'crash'
En Reino Unido, las repercusiones de la crisis internacional en España se siguen desde cerca, con preocupación y ciertas dosis de alarmismo. Son muchos los intereses en juego, sobre todo en la construcción. Se calcula que los inversores británicos poseen un tercio de las propiedades españolas edificadas con fines turísticos, por lo que el derrumbe del sector está dejando muchas víctimas al otro lado del Canal de la Mancha. Se cuentan por miles.
Varios periódicos de tirada nacional han dedicado numerosos artículos al asunto en los últimos meses. El 'Daily Telegraph', en un trabajo reciente, titula 'El crash de la vivienda en España golpea a los británicos' y describe cómo el descenso de valor de las propiedades en el primer semestre del año está afectando a los inversores que habían adquirido vivienda en la costa durante la última década con la esperanza de sacar jugosas ganancias a corto plazo. Muchos de ellos, explica el rotativo, no estarán en condiciones de vender su casa; o, si lo hacen, podrán perder en la transacción, por lo que recomienda a los interesados en comprar casa en España que se lo piensen dos veces.
El mismo diario utiliza el sobrenombre 'La costa del crash' para referirse a la costa del Sol y alerta de que tras la suspensión de pagos de Martinsa, la primera gran constructora europea en declararse insolvente, pueden ser muchos los británicos que pierdan los depósitos de las viviendas adquiridas sobre plano. 'The Times' apostilla que las pérdidas potenciales pueden alcanzar las 150.000 libras (190.000 euros) por propietario y apunta que entre las causas de la presente crisis se encuentra la «excesiva construcción» experimentada durante la última década: desde 1998 hay cuatro millones de residencias nuevas, y de ellas aproximadamente un millón están vacías. Para el diario, el sector está viviendo un «periodo de ajuste necesario», pues los precios estaban sobrevalorados, al menos en un 20%. En este contexto, el 'Financial Times', la considerada 'biblia' de la prensa económica, subraya que las compañías españolas afectadas por el colapso de las viviendas residenciales se han visto obligadas a pedir ayuda a las arcas públicas para no desaparecer. «El número de empresas que han recurrido a la Administración este año ha más que duplicado el de 2007», dice.
Pero el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en España también es motivo de preocupación, a veces exagerada, para las empresas británicas de otros sectores. Así se vio recientemente con las declaraciones del director financiero de Vodafone, Andrew Halford, quien acusó a su filial española de los decepcionantes ingresos obtenidos durante el último trimestre, y en concreto al hecho de que muchos inmigrantes empleados en la construcción se hayan quedado sin trabajo, por lo que han dejado de efectuar llamadas costosas. Las reacciones alarmistas no se hicieron esperar, con un batacazo histórico en la Bolsa de las principales firmas de telecomunicaciones el pasado 22 de julio.
Como no todo son males, la prensa británica también ha recogido el lado más 'positivo' de la crisis, las empresas que pueden sacar ganancias de ella. Es el caso del Santander, que ha sabido aprovecharse de esta época de vacas flacas también para el mercado británico y a mediados de julio adquirió la entidad Alliance & Leicester. Tras la compra, Abbey, la filial del grupo cántabro, controla el 13% de la cuota del mercado hipotecario y se convierte en la quinta entidad financiera del país por tamaño. Los analistas británicos han alabado las virtudes de Emilio Botín, que cerró la operación de compra en tan sólo tres días, y le califican como el «líder empresarial español con mejor reputación del momento» y destacando su «gran capacidad de control en la toma de decisiones comerciales».
FRANCIA
«Entre la recesión y la estanflación»
Francia sigue muy de cerca la peripecia española. Y no ahora, que a diario hay malas noticias relacionadas de una u otra forma con la Península, sino desde hace muchos meses, cuando era impensable vaticinar la profundidad de la crisis.
A finales de febrero, en las semanas previas a las pasadas elecciones generales, el periódico económico 'Les Echos' advertía al entonces aspirante a la reelección Rodríguez Zapatero de que «no hay peor ciego que el que no quiere ver: España ha llegado al fin de un ciclo». El rotativo amonestaba al líder socialista por dibujar «un verdadero cuento de hadas»; sostenía que el «círculo virtuoso de estos últimos años se vuelve vicioso»; subrayaba que «el modelo de crecimiento fundado sobre la creación de empleo poco cualificado y poco productivo tiene sus límites»; y, antes de sentenciar, a modo de conclusión, que «la fiesta ha terminado», recordaba que «el camino (de la recuperación) será largo» porque España no dispone de «suficientes empresas exportadoras, no destaca precisamente por su alta tecnología y adolece de un sistema educativo competente».
Ya ahora, con la crisis desatada y sin aparente freno, el periódico ha vuelto a poner el dedo sobre algunas de las 'llagas' españolas: «Los sectores inmobiliarios y de la construcción pagan hoy sus excesos del pasado arrastrando al país a una profunda crisis», señala, al tiempo que hace hincapié en que «los trece promotores más importantes del país registran un endeudamiento superior a los 30.000 millones de euros» y en que «la situación no es más brillante para las empresas dedicadas a las obras públicas, en las que la deuda acumulada se aproxima a los 89.000 millones». Como resumen, y después de citar la quiebra de Martinsa, para 'Les Echos' España «oscila entre la recesión y la estanflación», con una inflación muy superior a la media europea y pérdida de competitividad.
Otro periódico económico, 'La Tribune', se abonaba esta misma semana a la idea de que «la fiesta en España ha terminado», aunque en su opinión la situación no es comparable a la recesión de 1992 y 1993 pese a que planee «el espectro de la estanflación». La publicación incidía en que por aquel entonces el ministro de Economía «no era otro que Pedro Solbes», a quien atribuye «haber sacado al país» del atolladero con «una política de rigor presupuestario, creación masiva de empleos y animando a consumir gracias a unos intereses bajos». «¿Podrá de nuevo reeditar la proeza», se interroga, tras constatar que Rodríguez Zapatero «no ha intentado romper con las fórmulas económicas que han beneficiado a su país» desde los gobiernos del Partido Popular, con José María Aznar al frente.
Con estos mimbres, 'La Tribune' considera que la economía española presenta una serie de circunstancias ventajosas que hacen que el espectro del 92 «esté lejos», puesto que la tasa de paro más que duplicaba la actual y el crecimiento económico era negativo cuando ahora, aunque modesto, es positivo.
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