
Phelps, en la prueba de hoy. /AFP
Séptima medalla de oro para él, vigésimo sexto récord mundial
Esta es la séptima medalla de oro en unos Juegos Olímpicos de la carrera de Phelps tras las seis ganadas en Atenas 2004, y la novena olímpica en total, pues en la capital griega logró dos bronces. Se trata, además, del récord mundial número 26 del estadounidense, que también ha sido primero una quincena de veces en pruebas del Campeonato del Mundo.
Tras su primera final de hoy, Phelps intentará esta gesta en los 200 estilos, los 100 y 200 mariposa, los 200 libre, los 4x100 y 4x200 libre y los 4x100 estilos.
Es curioso que, antes de empezar a narrar, ya se acaben los adjetivos. Y la fiesta parece no haber hecho más que empezar para él. El estadounidense Michael Phelps ha comenzado hoy su particular 'Larga Marcha' china a lo largo de la cual aspira a ganar ocho medallas de oro en los
Juegos Olímpicos de Pekín, sumando récord del mundo y, evidentemente, medalla de oro.
Le quedan siete para superar la gesta del también nadador estadounidense Mark Spitz en Munich'72 pero, tratándose de quien se trata, no parece una quimera. Además tiene, atención, 23 años.
El nadador de Baltimore (Maryland) no ha defraudado en la primera final que disputa en Pekín 2008, al imponerse en los 400 metros estilos, batiendo el récord del mundo de la distancia: 4:03.84, cuando el anterior, en posesión de él mismo desde junio, era de 4:05.25. En la clasificatoria de ayer ya había avisado, rebajando la plusmarca olímpica a 4:07.82. Y hoy ha nadado cuatro segundos más rápido...
En presencia del presidente de los Estados Unidos, George Bush, y de su esposa Laura, Phelps ha superado al húngaro Laszlo Cseh, medalla de plata con 4:06.16 (lo que le da un nuevo récord de Europa), y a su compatriota y amigo Ryan Lochte, medalla de bronce cono un registro de 4:08.09. Durante el transcurso de la prueba, que combina los estilos de mariposa, espalda, braza y libre, sólo se ha visto un poco apurado cuando Lochte se le ha acercado acercó en los 100 espalda, pero en la braza se ha deshecho de él.
Pese a estar más que acostumbrado al éxito, a Phelps se le saltaban las lágrimas cuando ha subido al podio en la ceremonia de entrega de medallas.
"No me sentía bien"
Phelps ha confesado que antes de la final le había dicho al entrenador Bob Baldwin que esta sería la última vez que nadara los 400 estilos, y, por lo tanto, lo tenía que hacer bien. “Pero, para ser sincero, no me sentía bien", asevera el campeón olímpico, que añade: "Sabía que iba a necesitar una buena braza, cuando giramos juntos en el muro".
El nadador ha manifestado que le gustó mirar hacia la tribuna y ver al presidente de los Estados Unidos, George Bush, alzando el pulgar y con la bandera de su país.
Respecto a la preparación de la siete pruebas que le restan, este fenómeno dice lo siguiente: "Comer, dormir y nadar. Esto es todo lo que puedo hacer. Tomar algunas calorías y tratar de recuperarme lo mejor que pueda".