Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

JOHN H. ELLIOT HISTORIADOR TERRORISMO INMIGRACIÓN

El hispanista británico revive su experiencia desde que llegó en los años 50 para recorrer el país en una camioneta hasta la actualidad
10.08.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«España ha salido de su mejor época en la historia por la crispación política»
Elliot fue un gran amigo de Lluch y de Tomás y Valiente, asesinados por ETA. / ROBERTO RUIZ
John H. Elliot, el prestigioso hispanista británico, pisó España por primera vez en junio de 1950. Llegó con una docena de amigos que como él acababan de terminar el curso en la Universidad de Cambridge, y recorrieron el país en una camioneta y en seis semanas. Elliot descubrió algo que jamás había experimentado, la falta de libertad, vio el atraso en que vivía España y le agradó la naturalidad con que se trataba la gente. Fue el primer paso de una larga carrera como hispanista, que le ha llevado a enseñar en las universidades de Princeton y Oxford.
Premio Príncipe de Asturias en 1996 y autor de libros como 'La rebelión de los catalanes' y de diversos estudios sobre el conde-duque de Olivares, el historiador inglés ha estado esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde ha intervenido en el curso 'España: la mirada de los hispanistas', patrocinado por la Fundación Vocento.
-¿Qué se encontró al llegar aquí en 1950?
-Un país que salía dolorosamente de una guerra civil, con una policía que nos paraba a cada instante y nos miraba la documentación, con unos niños, sobre todo en Andalucía, que nos pedían dinero y comida cuando nos sentábamos en un bar. El retraso económico era evidente.
-¿Quedaba algo del mito de la España negra?
-Todavía quedaba algo de ese mito, hecho por británicos del siglo XIX como George Borrow, que vino a España para vender biblias y se encontró con bandoleros y contrabandistas. Quizá las descripciones de sus libros sean un poco exageradas, pero ese mito no es completamente irreal. De hecho, los bandoleros y los contrabandistas existían.
-En su intervención también ha hablado de elementos positivos, como la franqueza con que trataba la gente.
-Los ingleses nos sentimos muy cercanos a los españoles por su individualismo, pero envidiamos su capacidad para transcenderlo. Cuando llegué en los años 50, me llamó la atención el conformismo de la gente respecto a las normas impuestas por el Estado y la Iglesia. Pero también me sorprendió aquel sentimiento de igualdad entre las personas que, de algún modo, rompía las barreras de clase. Eso era muy atractivo para mí, que venía de una sociedad tan clasista como la británica.
-¿Había también igualdad en la relación entre hombres y mujeres? Lo digo por la fama de machista que ha arrastrado España.
-¿Sabe? En Inglaterra tampoco fregábamos los platos ni ayudábamos en casa. Sí, puede ser que España fuera algo más machista y que el mundo de García Lorca todavía estuviera vivo, al menos en el Sur. Pero en la cuestión del machismo, con tantas otras cosas a lo largo de la historia, tampoco era un caso aislado. Los españoles se han visto como seres distintos a todos los demás, y yo he tratado en mi obra de rebatir esa percepción y de encajar sus problemas en contextos más amplios, como el europeo.
-¿Ha cambiado algo?
-Claro. En los 60 entraron las mujeres en la universidad, uno de los grandes cambios sociales de la España contemporánea, un factor que ha empujado al país a su modernización. Me acuerdo perfectamente de las campañas de los obispos contra los biquinis. El año pasado estuve unos días en una playa de Andalucía y me encontré con personas de los dos sexos practicando el nudismo, algo muy poco frecuente en Europa. Los españoles han pasado de ser los más integristas a los más liberales.
«Retórica demagógica»
-¿Cómo valora la influencia de la Iglesia en la España contemporánea?
-Cuando llegué aquí, todos los miembros de la familia iban junto a misa. Después empezaron a ir las mujeres solas y luego se fueron a las playas y dejaron las iglesias semivacías. Sé que Iglesia está tratando de recuperar visibilidad en la vida pública y es natural que lo intente, aunque me temo que la época de dominación de un solo credo ya ha pasado. Esto es algo muy evidente en América Latina con el auge de los comunidades evangelistas. Para mí es bueno que sea así, porque me parece negativo que un único grupo seglar o eclesiástico tenga el poder.
-En su ponencia ha puesto por las nubes el espíritu de consenso de la Transición. ¿Fue para tanto?
-Quizá estuviera motivado por el miedo a caer en una nueva guerra civil, pero, sí, el espíritu de consenso fue extraordinario, y lo consiguieron personas que tenían puntos de vista muy distintos. La Constitución de 1978 es la consecuencia de esa voluntad de escuchar al otro después de cuarenta años de monólogo franquista. Entre 1975 y 2000, España ha vivido la mejor época de la historia, o una de las mejores al menos, con un dinamismo extraordinario en la economía, la cultura y la política. La crispación ha conseguido que el país haya salido de ella. El diálogo se ha sustituido otra vez por el monólogo, por los programas partidistas y por la retórica demagógica.
-¿Recuerda la primera vez que visitó el País Vasco?
-No he viajado mucho por el País Vasco. Estuve en Bilbao de paso hace unos diez años. Me pareció una ciudad europea, con ese interés por la arquitectura que está renovando el país y que también ocurre en Valencia y en Barcelona. Ya estaba construido el Guggenheim, que me impresionó mucho, lo mismo que los 'fosteritos'. Ya sabe que Foster es inglés...
-Aunque España ha sido y es muy parecida al resto de Europa, como usted dice, ahora somos el único país con un problema de terrorismo.
-¿Qué le puedo decir? Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente fueron grandes amigos míos. He visto muy de cerca el dolor que causa el terrorismo. Al final, la gente se cansará y terminará. Es lo que creo y lo que espero. Es cuestión de tiempo.
-¿Se retiró el IRA por cansancio?
-Sí, cuando la sensación de cansancio fue muy fuerte se convencieron de que podían conseguir más cosas entrando en el juego político normal. Claro, lo difícil es que los terroristas tengan un momento de lucidez para llegar a esa conclusión, porque su fanatismo generalmente no se lo permite.
-Ha dicho que la inmigración es el gran reto del futuro.
-Es el gran debate en el que tiene que participar toda Europa, el mismo que salta cada vez que la gente se pregunta si se debe permitir el velo a la escuela, etcétera. A mí me parece que una persona no tiene por qué encerrarse en una identidad monolítica. Se pueden tener múltiples lealtades. Se puede ser islámico, español y valenciano, y poner más énfasis en uno o en otro aspecto según las circunstancias.
-¿Nos puede enseñar algo la experiencia histórica?
-Probablemente se ha exagerado el grado de convivencia entre judíos, moriscos y cristianos. Pero hay estudios recientes que prueban que en pueblos de La Mancha los cristianos viejos acogieron a sus vecinos moriscos después de haber sido expulsados oficialmente. Vamos a necesitar mucha tolerancia de este tipo en el futuro. Será nuestra salvación.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS