La crisis económica ha disparado todas las alarmas en la zona euro, donde el fantasma de la recesión se ha convertido en una seria amenaza. Italia, uno de los teóricos motores del área, se encuentra ya al borde de ese túnel. Su Producto Interior Bruto (PIB) cayó un 0,3% en el segundo trimestre respecto al anterior, según los datos provisionales difundidos ayer por el Instituto de Estadística. Si el resultado vuelve a ser negativo entre julio y septiembre -lo que dan por seguro los expertos-, el país entrará en esa depresión.
Italia se ha convertido en la primera gran potencia de la UE cuya actividad desciende como consecuencia de la 'burbuja' inmobiliaria, la subida de los tipos de interés y la carestía del petróleo. Estos factores, unidos al cierre del 'grifo' crediticio por parte de la banca a raíz del 'boom' de las 'hipotecas basura', han frenado en seco el crecimiento europeo. La economía italiana, incluso, va marcha atrás. Su retroceso de tres décimas entre abril y junio, fruto del desplome de la industria y el parón de los servicios, es un hecho sin precedentes desde el verano de 2003. Entonces la bajada fue del 0,1%. Su ritmo de expansión anual ha quedado reducido a 0. Además, «el segundo semestre será aún más difícil que el primero», advirtió la patronal Confindustria, que prevé un «agravamiento de las condiciones internacionales» que han colocado al país «al borde de la recesión».
En esa coyuntura ya se encuentran Irlanda y Portugal. Las expectativas para el resto de la zona euro son igualmente desfavorables. El próximo día 14 de agosto se darán a conocer los avances de datos de los servicios estadísticos de España, Alemania y Francia, entre otros, y de los del conjunto de la UE. Ya se han filtrado previsiones de carácter cuasioficial, todas ellas de tintes negativos.
El Banco de España cree que la economía nacional apenas avanzó el 0,1% en el segundo trimestre respecto al primero, lo que dejaría la tasa anual en el 1,8%. El vicepresidente Pedro Solbes, que se ha visto obligado a recortar a menos de la mitad -del 3,3% al 1,6%- su previsión para el presente ejercicio, ha reconocido que la expansión podría rozar el larguero del crecimiento cero y que corre el serio riesgo de deteriorarse aún más en un futuro próximo por el frenazo del consumo, la crisis de la construcción y la reducción de la inversión en equipamiento. Ese panorama, favorecido además por el alza de los tipos de interés, se ha traducido ya en un notable aumento del paro -casi medio millón de desempleados más en un año- y en una caída de los ingresos públicos, que se ha comido el superávit del Estado.
Falla el consumo
El Banco de Francia, por su parte, estima que la economía del país apenas se expandió el 0,2% en el segundo trimestre. La cifra supone una desaceleración de tres décimas, atribuida a la depresión del gasto de las familias y al negativo comportamiento del sector exterior.
Sobre Alemania, las pistas proceden del sector privado, que ha imputado a fuentes oficiales el dato de una sensible caída del crecimiento entre abril y junio. Si el PIB germano mejoró el 1,5% en el primer trimestre, sorprendiendo a propios y extraños, en el segundo lo hará un 0,5% o incluso menos, según las previsiones.
El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, reconoció el jueves que las economías de la zona euro se estaban adentrando, en la mitad del año, en una fase de «débil crecimiento». Los analistas creen que la autoridad monetaria, muy preocupada por la inflación, no podrá obviar la recesión en la que podría sumirse la economía europea, lo que le obligará a reorientar su brújula y tal vez a recortar los tipos de interés para estimular el crecimiento.