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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Álava

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El inicio de las fiestas en lunes ha provocado que la ocupación caiga este fin de semana hasta el 50% Los complejos temen un agosto de escasas reservas
09.08.08 -
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Son malos tiempos para el sector hotelero. Y para el hostelero, el automovilístico, el inmobiliario, el publicitario... Nada ni nadie se salva de la quema avivada por una crisis económica que está dejando los niveles de consumo bajo mínimos. De ahí que las fiestas de La Blanca se hayan visto rodeadas de un aura de temor y expectación sobre el número de visitantes. De momento y a la espera de los datos que se harán oficiales la próxima semana, se puede concluir que Vitoria ha superado con suficiencia la coyuntura actual aunque también es cierto que ha perdido bastante tirón respecto al año pasado, cuando la oficina de turismo registró un incremento del 44% en sus visitas, algo más de 9.200 personas.
A la espera del balance final de las instalaciones situadas en la calle General Loma, sus trabajadores sólo hablan de sensaciones y éstas apuntan a un «ligero descenso» motivado, sobre todo, por cuestiones de calendario. No es lo mismo empezar unas fiestas en lunes, como este año, que en sábado, como el pasado. «El primer fin de semana, el del Chupinazo, es de más tirón, sin ninguna duda», apuntan desde el sector hotelero vitoriano.
«Nos temíamos que las fiestas comenzasen cruzadas al bajar el Celedón un lunes. Sin embargo, en los primeros días, todo ha ido mejor de lo esperado», explica Gemma Guillerna, directora del NH Canciller Ayala. El hotel con mayor capacidad de la capital alavesa arrancó con dos llenos, seguidos de un miércoles «casi lleno» y un jueves que bajó hasta un 70%, como preludio de la caída generaliza en la ocupación que se prevé para este fin de semana, al acabar hoy las fiestas. «Tenemos la esperanza de que se produzca ese tirón de última hora, aunque nos tememos que no será así», matizó Guillerna, quien avanzó que la ocupación rondará el 50%.
La sensación, allá donde se pregunte, es coincidente. «Este año está siendo bastante flojo», confiesa el director del General Álava, Luis María Ogueta. Tras corroborar que es ilógico no reconocer que la crisis se está dejando notar en el sector, matiza que «estas fiestas no pueden compararse con las del año pasado porque no es lo mismo empezar un lunes que un sábado». Aun así, han registrado porcentajes superiores al 80% que llegaron a ser del 100% el miércoles. Hoy, apenas llenarán la mitad de sus habitaciones.
Catalanes y madrileños
Estas mismas reflexiones son compartidas por el máximo responsable del hotel Silken Ciudad de Vitoria, Miguel Ángel Jofre, quien asegura que «ya empiezan a notarse los primeros coletazos de la crisis». Con una ocupación del 85% como mejor registro -inferior a la del año pasado-, explica que salvo excepciones, los visitantes sólo se hospedan uno o dos noches. Eso sí, los hay de todo tipo y condición, desde parejas jóvenes hasta familias ya maduras con hijos. «Hay de todo», apostilla a modo de resumen.
Pese a la menor ocupación registrada, los hoteles se muestran satisfechos con las cifras obtenidas. «No estamos contentos ni descontentos. Hemos cumplidos los objetivos marcados en un contexto de crisis como el actual», puntualiza Carlos Asúa, director de alojamiento del Barceló Gasteiz, que ha tenido una ocupación media del 88%, apenas cuatro puntos por debajo que en 2007.
Respecto a la procedencia de los visitantes, catalanes y madrileños siguen siendo los mejores aliados de Vitoria (la cifra de extranjeros es «insignificante»). También se deja notar la presencia de riojanos y castellano leoneses que se acercan a la ciudad a ver los toros o la pelota. «Que haya un buen cartel, un buen partido, es importantísimo para nosotros. Los toros, sobre todo, mueven a mucha gente», señala Gemma Guillerna, del NH Canciller Ayala.
Pero si la ocupación de La Blanca no ha sido la deseable, el resto de agosto se antoja más complicado. «El hueco es tremendo», lamenta Ogueta, del General Álava. Tanto, que los grandes hoteles de Vitoria se darían con un canto en los dientes si llegasen a una ocupación del 30 ó el 40%. Es la pescadilla que se muerde la cola: no hay turistas porque no hay nada abierto o los locales hosteleros cierran porque no hay turistas. Por enésima vez, el debate vuelve a estar encima de la mesa.
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