El velocista del Euskaltel Euskadi Koldo Fernández de Larrea se adjudicó ayer al sprint la tercera etapa de la Vuelta a Burgos, de 149 kilómetros, entre Melgar de Fernamental y Burgos, con un tiempo de 3 horas, 19 minutos y 43 segundos. El alavés rubricó con un triunfo estratosférico el impecable trabajo de su equipo. Al mismo tiempo, la victoria sirvió para consolidar el proceso de formación de un corredor que se anotó en las calles de la capital castellana su tercer triunfo de la temporada (antes lo hizo en dos etapas de las vueltas a Murcia y Castilla y León).
La llegada masiva facilitó al bielorruso del Acqua Sapone, Andrei Kunitski, mantener por tercer día consecutivo el jersey morado de líder de la ronda burgalesa que hoy, con salida a los pies de la catedral de Burgos, y tras 162 kilómetros, finalizará en Aranda.
Tal y como sucediera en la segunda etapa, nada más dar el banderazo de salida comenzaron las hostilidades en las primeras posiciones del pelotón. El primero en intentarlo, aunque sin éxito, fue Martín Mata (Burgos Monumental). El nerviosismo reinante en el gran grupo y las ganas de todos los equipos de meter a sus hombres en la escapada buena, con la que poder llegar a Burgos, hizo que saltaran a la caza del grupo de cabeza otros 26 corredores entre los que se encontraban Diego Gallego (Burgos Monumental), Igor Antón (Euskaltel), Pablo Lastras (Caisse D'Epargne), Ghisalberti (Milram), Garzelli (Acqua Sapone), Hutarovich y el líder, Andrei Kunistki. Lejos de dejarles marchar, debido al peligro que suponía de cara a la etapa de las Lagunas de Neila la presencia en cabeza de algunos hombres que suben con comodidad, como Antón, Ghisalberti y el propio Diego Gallego, el pelotón apretó el ritmo y en el kilómetro 28, una vez superada la meta volante de Castrojeriz, la escapada fue neutralizada.
En el kilómetro 62, pasada la meta volante de Villadiego, Zambrano y López Gil cazaron al francés Edaleine y, con una ventaja de 5.30 sobre el pelotón, comenzaron a rodar en cabeza de carrera. Por detrás, en las primeras posiciones del gran grupo, los hombres del Acqua Sapone controlaban la situación. Tal fue el control y el interés de los equipos con velocistas por echar abajo la escapada que, de los 4.30 de ventaja al paso por la meta volante de Melgar de Fernamental, en el kilómetro 81 de etapa, se pasó a los 2.25 a 48 kilómetros para la línea de meta.
Control final
Las fuerzas de Zambrano, López Gil y Edaleine se acabaron a falta de 7 kilómetros para el final gracias, entre otros factores, al acelerón que dieron los hombres de Euskaltel Euskadi, siempre en las primeras posiciones del pelotón, que preparaban la llegada a su hombre rápido, Koldo Fernández de Larrea.
El Euskaltel Euskadi hizo una perfecta lectura de lo que quedaba de carrera. Echó por tierra todos los intentos de salto que surgieron una vez neutralizada la escapada y, finalmente, lanzó a Koldo. Larrea aguantó las escaramuzas de Serrano y Visconti en el último repecho y, sobre todo, el órdago de David de la Fuente a faltra de dos kilómetros. Luego tiró de plato, agarró la rueda de sus rivales y a falta de 300 metros planteó un duelo largo, extremo, que convirtió en una victoria incontestable sobre Dijk, Hutarovich, Weylandt y Ongarato, a los que acabó mostrando el dorsal.