El fuego arde ya en el pebetero después de que el último relevista, Li Ning, haya recorrido las paredes del estadio colgado de un cable para acercar la llama de la antorcha. /EFE

El abanderado chino, el baloncescista Yao Ming, entra al estadio junto a un pequeño héroe del terremoto de Sichuán que lo acompaña. /EFE

Los Príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Letizia, asisten a la ceremonia de inauguración. /EFE

Espectacular inicio, con una exhibición de tambores de luz. /EFE

Los aros olímpicos también han estado presentes desde el inicio de la ceremonia. /EFE

La delegación española, con David Cal a la cabeza, ha disfrutado de lo lindo en su paseo por el estadio. /EFE

Vista del espectáculo de fuegos artificiales. /EFE

En el acto, que durará 3 horas y media, intervienen unas 60.000 personas y evita cualquier referencia política. /EFE
Cambiar el rumbo de las miradas
El asistir o no a la ceremonia inaugural ha sido para los líderes internacionales una cuestión controvertida. Mientras el presidente de EEUU, George W. Bush, ha decidido asistir afrontando cierta oposición en casa, el brasileño Luiz Inacio 'Lula' da Silva no lo ha dudado, en aras de promover la candidatura olímpica de su país. Al francés Nicolas Sarkozy le ha llovido una avalancha de críticas por asistir, cuando amagó con no hacerlo.
Sin embargo, diluido el amago de boicot, alrededor de 80 jefes de estado o máximas autoridades están siendo testigos en la ceremonia inaugural del mayor espectáculo del mundo, en el que China se abre definitivamente a la humanidad para demostrar que aspira a ser la mayor potencia del orbe.
A las ocho de la tarde del mes octavo de 2008, el número de la suerte chino, un majestuoso acto ha dado inicio a los Juegos de Pekín 2008
El ex gimnasta Li Ning, último relevista, ha sido colgado de un cable para elevarse, recorrer el estadio olímpico y encender el pebetero
El desfile por países, en el que los españoles han desbordado alegría, ha sido peculiar, siguiendo el orden del alfabeto chino
Tras siete años de preparativos, y con precisión casi suiza para no desairar a los dioses chinos, ha arrancado la ceremonia
A las ocho de la tarde del mes octavo de 2008, el número de la suerte chino, han arrancado oficialmente los
Juegos Olímpicos de Pekín. Y lo ha hecho por todo lo alto, con una espectacular
ceremonia inaugural, el
desfile por países y la llegada de los últimos relevos de la
antorcha olímpica. Un mito deportivo local, el ex gimnasta Li Ning, ha encendido el pebetero del estadio 'Nido de Pájaro' de Pekín, donde el fuego arderá hasta el día 24: los Juegos están en marcha.
Por fin, y después de un tortuoso viaje que la ha llevado incluso al
Everest, la antorcha olímpica ha concluido su
recorrido desde Olimpia (Grecia), comenzado el 31 de marzo pasado y con el deportista Alexander Nikolaidis como primer relevista. El último, Li Ning, ha hecho estallar el júbilo en el estadio, y sólo ha sido el tramo final de cuatro horas de fantástico despliegue.
No en vano,
Pekín 2008 puede ser el mejor escaparate para que el régimen chino reivindique los logros de la revolución comunista y el Gobierno confía en que el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, manifieste en la clausura que éstos han sido los mejores Juegos de la historia. En la capital china se dan cita a partir de hoy más
11.000 atletas de 204 países, tres más que en Atenas 2008, y récord absoluto -con más representantes que las Naciones Unidas-, bajo el lema 'Un mundo, un sueño'.
60.000 personas en marcha
El
evento inaugural, que ha durado unas cuatro horas, ha comenzado a ritmo de tambores de luz y con una espectacular ceremonia teatral y luminosa dirigida por el cineasta chino Zhang Yimou. Las autoridades locales han preparado un acto, entre unas estrictas medidas de
seguridad, en el que han intervenido unas 60.000 personas, que han evitado premeditadamente cualquier referencia política.
Tras siete años de preparativos, y con precisión casi suiza para no desairar a los dioses chinos ni a los del Olimpo, ha echado a andar a las dos de la tarde -hora española- una ceremonia de apertura impresionante, de las más espectaculares de la historia, y que ha sido vista en directo en el
Estadio Nacional de Pekín -el 'Nido de Pájaro', una de las joyas de estas Olimpiadas- por unos 91.000 espectadores, además de alrededor de 4.000 millones de telespectadores en todo el orbe terrestre.
El himno y la entrada de la bandera china ha sido el punto de partida de la primera parte de la ceremonia, y otro de los momentos estelares ha sido la presentación de la canción oficial de los Juegos, interpretada por el chino Liu Huan, un ídolo pop en China que logró el hito de ser número uno durante diez semanas consecutivas en las listas de éxito, y la consagrada cantante británica Sarah Brightman.
Las delegaciones pasean por el estadio
A continuación han desfilado los verdaderos protagonistas, los atletas, con la
delegación española en el puesto 74 de los más de 200 países participantes. La particularidad de este momento de un par de horas de duración, como es tradicional encabezado por Grecia, cuna del olimpismo, y rematado por la delegación del país anfitrión ha sido que el orden de los demás ha seguido el alfabeto chino.
El momento culminante del desfile ha sido la entrada de la delegación china, con el baloncescista Yao Ming como abanderado. El gigante ha ido acompañado de un niño pequeño, un héroe del
terremoto de la provincia de Sichuán el pasado 12 de mayo, que costó la vida a miles de personas; el chaval destacó por salvar a varios compañeros de colegio, y hoy ha tenido el honor de acompañar al gigante por el estadio.
Vuelo nocturno
De la algarabía de los deportistas se ha pasado después a la calma y solemnidad de los discursos del presidente del BOCOG (comité organizador local), Liu Qi, que ha agradecido además la ayuda internacional en el citado terremoto, como símbolo del espíritu olímpico de cooperación; y del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge. Inmediatamente después, el presidente de China, Hu Jintao, ha
declarado inaugurados los Juegos de la XXIX Olimpiada.
El izado de la bandera olímpica, el juramento de los atletas y árbitros para respetar las reglas y el espíritu olímpico (en el caso de los primeros ha corrido a cargo de la tenista de mesa local Zhang Yining), la entonación del himno olímpico por parte de decenas de niños y la suelta de palomas han precedido al
encendido del pebetero con el último recorrido de la antorcha.
Como es tradición, el secreto que los organizadores guardaban con más celo es la identidad del último relevista de la antorcha, "un atleta chino seleccionado por sus logros olímpicos", y el encendido de la llama en el pebetero, "que será espectacular". Y lo ha sido, con Li Ning colgado de un cable e iluminado por un foco en la noche china, mientras volaba sobre las paredes del estadio hasta prender el camino final de las llamas hasta el pebetero.
El colofón ha sido un fantástico despliegue de pirotecnia, unos
fuegos artificiales nunca antes vistos y exhibidos ante el mundo en el país donde se inventaron, con casi 30.000 lanzamientos sobre el cielo de Beijing. Dos semanas de deporte cercano también al firmamento nos esperan.