
El diestro Miguel Ángel Perera entra a matar su primer toro -al que ha cortado una oreja- hoy en la segunda corrida de la feria de La Blanca. /Efe
La plaza de toros de Vitoria ha registrado hoy la mejor entrada de la Feria taurina de La Blanca, con un lleno de más de 7.700 personas. El segundo festejo taurino de la Feria de la Virgen Blanca acogió faenas de importancia de José María Dols 'Manzanares', que consiguió los dos apéndices del tercero de la tarde, y Miguel Angel Perera, que cortó una oreja a cada uno de su lote.
Según han informado los organizadores de la feria, la baja a última hora del diestro Cayetano Rivera no ha influido negativamente en la taquilla, ya que sólo se han devuelto una veintena de entradas por la ausencia del torero andaluz. En la segunda corrida de abono, el coso de Vitoria ha obtenido el "lleno hasta la bandera", con 7.788 personas, lo que supone la mejor entrada hasta el momento de las fiestas.
Ayer acudieron a la primera de abono de La Blanca 4.830 personas y el pasado 25 de julio, día de Santiago, se dieron cita 6.193 aficionados taurinos. Sumando los asistentes a las vaquillas, los actos taurinos organizados con motivo de Santiago y de La Blanca han atraído hasta hoy a 30.000 personas.
Faenas de importancia
'El Juli' administró de entrada con el capote una tanda de verónicas al que inauguraba el festejo, bien hecho aunque no rebosante de fuerzas. Con la muleta, el de Madrid intentó, sin suerte, sacar una faena aseada en la que lo más destacado fue un par de molinetes.
El cuarto de la tarde, tímido a la salida de chiqueros, dobló manos en el caballo pero respondió con prestancia al capote, arrancando el maestro tres chicuelinas de nota. Tras la suerte de banderillas, el maestro dio tiempo y distancia al toro para probar por ambos pitones. Le arrebató molinetes y muletazos que culminaron con un bonito desplante ante la cara del astado.
José María Manzanares, que lució brazalete negro en memoria de un familiar, pergeñó un buen comienzo de faena con la muleta. La debilidad de las manos del astado limitaron la entrega del alicantino.
Pese a todo, ofreció al tendido pases de pecho y naturales dignos de ser inmortalizados. Esto, unido a la notable ejecución con el acero, le rentó el premio. Con el quinto de la tarde, de igual porte que sus hermanos, Manzanares poco pudo hacer salvo darle pronto pasaporte.
Miguel Angel Perera, sustituyó a Cayetano Rivera que no pudo comparecer por lesión. Se las tuvo, en su primer compromiso, con un toro de genio que, aunque blando de manos, avisó de peligro al maestro. Lejos de arredrarse y sobrado de valentía le robó pases de mucho mérito. Rebosó profesionalidad.
El de Badajoz cerró la corrida brindando al público después de ofrecer unas verónicas bien rematadas a pies juntos. Eso y el arrojo del diestro fue lo mejor. La determinación del diestro exprimió en lo que pudo conectando con el tendido gracias al arriesgado hacer a centímetros de su par.