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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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Después de varios intentos fallidos, el primer rincón gastronómico de Euskadi en China está listo para abrir sus puertas a la par que los Juegos
06.08.08 -

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Una taberna vasca en Shanghai
El joven cocinero bilbaíno Ion Alaña posa ante el 'sky line' de la dinámica y abierta ciudad china. / Z. A.
Ion Alaña lleva ya dos años y medio en la capital económica de China y ha decidido dejar el trabajo por cuenta ajena para abrir su propio establecimiento. A diferencia de lo que sucede con la mayoría de vascos en el gigante asiático, este bilbaíno de 30 años, chef de carrera, no tiene interés en la industria ni en las manufacturas. Lo suyo es la cocina tradicional vasca y su negocio será pronto el primer restaurante que lleve los sabores de Euskadi a China. Su nombre, Kuluska (siesta).
Su apertura en el cruce de las calles de Kanding y Xikang, el próximo día 8, coincidirá con la inauguración de los Juegos Olímpicos. Su meta inicial: convertirse en uno de los principales puntos de encuentro de la comunidad vasca en China. Alaña espera que también sea atractivo tanto para los 300.000 extranjeros de la ciudad como para los propios chinos, ya que «todo lo que tiene que ver con la comida les provoca gran curiosidad».
«Nuestra idea es que, en cuanto se cruce la puerta, uno se sienta como en una taberna vasca. Habrá pinchos de toda clase y un menú de más de 80 platos. Todo, menos los fritos, estará disponible al vacío para llevar a domicilio. Así trataremos de equilibrar que el establecimiento es pequeño, como para 30 comensales; con los 30.000 euros que tenemos de presupuesto, en Euskadi no hacemos nada, y aquí, sí», justifica.
Alaña, que tiene en mente una ampliación de la actividad, advierte no obstante de las dificultades que los occidentales tienen aún para abrir negocio en China. «Es un continuo dolor de cabeza. Hacerlo por cuenta propia es casi imposible, así que hay que aliarse con un chino para que saque los permisos y haga los contratos. Con su nombre, todo sale mucho más barato, porque la verdad es que en China se va a desvalijar al occidental. Además, aquí funciona todo con 'enchufes'. El día a día se hace muy duro. Yo espero que este negocio me permita regresar a Euskadi con más posibilidades de éxito».
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