Los inmensos árboles del palacio Zulueta cedieron ayer el testigo a la magnífica vegetación y a las láminas de agua del humedal de Salburua. Sin embargo, el espléndido entorno natural que rodea el Centro de Interpretación de la Naturaleza, Ataria, no amortiguó -más bien todo lo contrario- la canícula que cayó a plomo durante la recepción que el Ayuntamiento ofreció a la sociedad alavesa con motivo de La Blanca.
De pie, aunque a la sombra, eso sí, el alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz recibió, uno a uno, a los más de 400 invitados que acudieron al acto de entrega de la Medalla de Oro de la ciudad a la directora del Museo de Arqueología, Amelia Baldeón, y al catedrático Henrike Knörr, a título póstumo. Su viuda, Txari Santiago, recogió emocionada la máxima distinción vitoriana.
Terminado el besamanos y pronunciados los discursos, llegó el momento de los saludos distendidos, los abrazos y la tapita de jamón. Y, animados por el jazz de los músicos del Síndrome de Stendhal de fondo, los corrillos no tardaron en formarse. Entre ellos, en representación del Gobierno vasco, destacó la presencia de la portavoz del Ejecutivo autónomo, Miren Azkarate; del presidente de las Juntas Generales de Álava, Juan Antonio Zárate, y del diputado general de Álava, Xabier Agirre, que acudió acompañado de todo su gabinete.
Porque, como suele ser habitual en este tipo de actos, la representación política fue una vez más muy numerosa. Estuvieron la Corporación municipal casi al completo -con los portavoces del PP, Javier Maroto y del PNV, Mikel Martínez, y los concejales de EB, Saioa Castañeda, y de EA, Antxon Belakortu a la cabeza- y representantes de todos los partidos políticos.
En su primera 'Blanca' alejado de la política municipal, el ex alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, estrechó la mano del alcalde Lazcoz al término del lunch, cuando los dos, fumadores convencidos, salieron a calmar el mono a la calle. Junto a ellos, estaban también la concejala de Cultura, Maite Berrocal; el teniente de alcalde, Juan Carlos Alonso; la parlamentaria popular, Laura Garrido; y Begoña Anda, de la Agencia de Renovación Urbana. El diputado del PNV en el Congreso, Emilio Olabarria; el parlamentario, Rafa Larreina, o el senador socialista Miguel Ángel Uzkiza completaron la representación política, a la que se sumaron también los alcaldes de Salvatierra, Iñaki Beraza; de Alegría, Félix Bengoa, y de Elciego, Rafael Cruz.
En medio de extremas medidas de seguridad -decenas de agentes vigilaron el terreno palmo a palmo- la recepción de La Blanca reunió a los máximos responsables de Euskadi y Vitoria, del Ejército, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Ertzaintza y la Policía Local. Y a representantes de todos los sectores de la sociedad civil vitoriana. Entre ellos, los encargados de lanzar este año el Chupinazo -Luis López de Sosoaga y Antonio González Cabezudo-, el ex Celedón, Iñaki Landa; el presidente de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, Fernando Salazar; la histórica locutora Judith Cobo; el historiador, Joaquín Jiménez; el músico, Sabin Salaberri; los propietarios del antiguo Zabala, Inmaculada Zabala y José Antonio Palacios; los arquitectos Luis Ángel Bellido y Juan Adrián Bueno, o el presidente de la Asociación de Donantes de Sangre, Paco Cintero.
El presidente de la Caja Vital, Goyo Rojo; el de SEA, Juan José Azurmendi; el de la Cámara de Comercio, Román Knörr; y Gustavo Antépara y Álvaro Sarralde, de Ajebask, acudieron en representación del arco empresarial alavés.