Atónitos. Así se muestran los responsables de la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes (DIA) ante lo que está sucediendo este verano. Son ya más de 40 las personas que han fallecido ahogadas, catorce en el recién iniciado agosto, y las perspectivas no son nada halagüeñas, porque es precisamente en este mes cuando se produce la mayor aglomeración de gente en playas y piscinas. El Gobierno central anunció ayer una reunión en septiembre con los responsables de la agrupación para abordar esta alarmante situación.
El pasado domingo fue nefasto por los seis nuevos ahogados en playas y pantanos registrados en Andalucía, Mallorca y Ávila. En Almería, un muchacho de 20 años murió mientras se bañaba en la playa; mientras en Mojácar perdía la vida un hombre de 75 años. En la vecina Málaga, una llamada avisaba de la presencia de una persona de avanzada edad con grandes dificultades para salir del agua. Alcanzada la playa, perdió el sentido y falleció sin que los servicios médicos pudieran remediarlo. Y en Chipiona, Cádiz, otro varón perdía la vida como consecuencia de un corte de digestión. El caso mallorquín también tuvo como triste protagonista a un jubilado de 71 años, que perdía la vida en la piscina de la urbanización de Bellavista, en la localidad de Llucmajor. Y en Ávila, un hombre que, al parecer, apenas sabía nadar se introdujo con una colchoneta en el pantano de El Burguillo. Tras desequilibrarse, su cuerpo desapareció en las turbias aguas. Otro jubilado bilbaíno de 77 años murió el domingo al sufrir un infarto mientras se bañaba en la playa vizcaína de Gorliz.
Las imprudencias y las complicaciones físicas de personas que no miden sus fuerzas o su estado de salud explican gran parte de las muertes entre los adultos, especialmente entre los más mayores, pero no así entre los niños. Los últimos días de julio fueron especialmente alarmantes en este sentido. El día 25, dos pequeñas de 2 años fallecieron ahogadas en Elche y Toledo, y una tercera de 7 lo hacía en Cartagena. Días después, el 29, la desgracia se cernía sobre Ciudad Real y Martorell con dos nuevas víctimas de 15 y 7 años, respectivamente. La falta de vigilancia o un descuido fue la causa de esas muertes, la mayoría en piscinas privadas.
Niños de 1 a 4 años
Los datos ofrecidos por la asociación DIA, que ha puesto en marcha una campaña de información para tratar de frenar esta escalada de accidentes, muestran que cada año mueren en España entre 70 y 150 niños ahogados. El 86% de estos dramas ocurre en instalaciones privadas. Los niños de 1 a 4 años son las principales víctimas. «No es que los padres se despreocupen, sino que desconocen lo peligrosa que es la piscinita pequeña del chalé», afirma Francisco Canes, el presidente de la citada asociación. En España existen casi 600.000 piscinas, una cifra que sitúa al país a la cabeza de Europa en este tipo de instalaciones sólo por detrás de Francia.
El responsable de la agrupación no encuentra explicación a las elevadas cifras de ahogamientos que ofrece este verano. «Hasta ahora -continúa- se producían de forma puntual, pero los últimos días de julio prácticamente se han saldado con una media de un ahogamiento al día». Francisco Canes se mostró crítico con la información que proporcionan las autoridades. «Existe un problema estadístico porque no sabemos con exactitud el número de víctimas por este motivo. Y necesitamos los datos reales para trabajar con eficacia». Todavía no están disponibles las cifras para 2007 y las de 2006 no son claras.
Tampoco favorece a la uniformidad de la información el hecho de que los incidentes en las instalaciones privadas, donde se concentran la mayor parte de estos accidentes, no aparezcan contabilizadas por la Cruz Roja, como afirmaron fuentes de esta institución. Alarmado por esta situación, el Gobierno anunció ayer una reunión en septiembre con la asociación DIA tratar de dar con una solución a este drama.