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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Álava

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La supresión de los jardines en la Virgen Blanca facilita que FCC limpie la plaza en sólo dos horas

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Si la piedra tuviese memoria y pudiese hablar, el granito gallego de la plaza de la Virgen Blanca aún estaría cantando. La reforma de la sala de estar vitoriana fue estrenada hace unos meses y el mineral gris ha tenido tiempo de tomar el pulso a una ciudad tan alejada de sus orígenes. Pero ayer pasó la prueba definitiva. Vio y vivió cómo la ciudad tranquila se transformaba para recibir a la fiesta. Y también se empapó de celebración, vino espumoso, kalimotxo y casi cualquier cosa que se pudiera beber. Pero sólo durante dos horas y cuarto. Fue el tiempo que los guardianes de la pulcritud tardaron en recoger las toneladas de basura entre la que había 18.000 botellas. Los restos de la fiesta que cada año provoca Celedón y su bajada de los cielos. Pero en esta ocasión, el volumen fue menor que en 2007, según datos municipales.
La empresa encargada de todo este operativo fue FCC, y quienes pusieron las manos para llevarlo a cabo fueron 70 operarios. A ellos se unieron, como cada año, trece voluntarios del colegio Jesús Obrero. Vivieron sobrios el inicio de las fiestas y pocos minutos después de las seis de la tarde, en cuanto la plaza se descongestionó, arrancaron con su labor frenética.
Para ello estuvieron ayudados por dos equipos recolectores (esos grandes camiones que engullen porquería), cinco baldeadoras, diez barredoras y un equipo de baldeo mixto con maguera a presión que aparecía en las zonas ya limpias para realizar el trabajo final. Todo era vigilado de cerca por Joseba Sánchez, responsable de limpieza del Ayuntamiento. También supervisaba las evoluciones de la mayor novedad de este año, una baldeadora a la que le habían incorporado una cuchilla quitanieves para 'peinar' la plaza. «Antes no podíamos usarla porque los jardines no lo permitían», explica. La reforma de la Virgen Blanca fue en buena parte responsable de la rapidez con la que se terminaron los trabajos de limpieza.
A las seis y cuarto
Comenzaron con la recogida de vidrio a las seis y cuarto, cuando la multitud comenzó a dispersarse y dejó visible el manto de basura. Cinco minutos después entró en acción el quitanieves y a las seis y media todo el operativo estaba en marcha. Muchos eran los vecinos que contemplaban atónitos el espectáculo, la convivencia de cuadrillas de jóvenes eufóricos que cruzaban la plaza, con las máquinas empleándose a fondo y con los operarios hiperactivos y sudorosos de monos fosforito.
También estaban los voluntarios de Jesús Obrero, que vestían camisetas invitando al personal a unirse a la efervescente actividad de recoger vidrio. Muchos fiesteros lo hacían como jugando tras agenciarse con algunos de los 2.000 guantes repartidos para la ocasión, y el apoyo lo agradecía Francisco, voluntario y estudiante de un ciclo superior de Química. Aseguraba no estar cansado. «Es duro, pero poquito tiempo. Además, como soy de Miranda no me ha importado perderme la fiesta».
A medida que pasaban los minutos era visible la transformación de la plaza. También los estragos que los vidrios rotos habían provocado en las parisinas de alguna chica poco previsora que, aún así, no se lamentaba tanto como aquellas que se habían calzado con sandalias.
Al final, en una hora, a las siete y cuarto, la plaza estaba «niquelada» en el recorrido que siguió el paseillo de la Corporación, desde el momumento hasta el Ayuntamiento. Y sobre las ocho y media toda la Virgen Blanca estaba como nueva. «Hemos tardado una hora menos que el año pasado», se felicitaba Joseba Sánchez, agradecido por la supresión de jardines y jardineras.
También es cierto que la basura recogida es sensiblemente inferior a la del año pasado, según los datos facilitados por el Ayuntamiento. En 2007 habían sido 31.500 y en esta ocasión han caído a 14.000. Justo el año en el que desde el Consistorio animaron a reducir el volumen de vidrio en el saludo a Celedón.
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