Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Política

BARRIO DE AMARA

La indiferencia y el rechazo a su decisión de establecerse cerca de víctimas de ETA se mezclan en el barrio de San Sebastián donde vivirá el ex jefe del 'comando Madrid' cuando abandone su actual 'refugio'

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Transcurridas 28 horas desde la salida de Iñaki de Juana de la prisión de Aranjuez, la presencia mediática en el portal de la que será su casa en San Sebastián se ha reducido enormemente. No obstante, un pequeño retén indica a los periodistas recién llegados el lugar exacto en el que vivirá. Es media mañana de domingo y los vecinos del barrio de Amara se desperezan poco a poco. Preguntados por el nuevo inquilino, la mayoría elude responder. Y los que lo hacen, previa garantía de mantenerse en el anonimato, se mueven entre la indiferencia y el rechazo.
La calle Carlos I donde residirá el ex jefe del sanguinario 'comando Madrid' es muy ruidosa debido a su emplazamiento, paralela al acceso por autopista a Amara, una vía muy transitada. El portal de De Juana y su esposa, Irati Aranzabal, está flanqueado por una sede de CC OO y un almacén de telares abandonado. Precisamente, sorprende el elevado número de antiguos comercios cerrados o en alquiler. La parte trasera da a un parque infantil en el que juegan algunos niños bajo la vigilancia de sus padres. De tres balcones de la manzana cuelgan sendos carteles de 'se vende'.
Una mujer que sale de este bloque de pisos asegura «no» tener problemas ante la llegada del ex preso, aunque «entiendo -afirma- que haya personas a las que no les parezca bien», en alusión a las víctimas del terrorismo que residen en los alrededores. Otro vecino del mismo edificio admite sentirse «preocupado» ante la situación creada, porque hay mucha gente «que pensamos diferente y no estamos de acuerdo con sus ideas». No obstante, añade, respeta su decisión «de venir aquí».
Más molesto se muestra por las pintadas que hace días unos desconocidos hicieron en el portal y de las que no queda ni rastro, así como por la incomodidad que les genera la presencia constante de periodistas que les ocupan los aparcamientos. «Es un cachondeo el circo mediático que se ha montado», resume. Al final de la calle, a la altura del número 13, en una pared lateral de la autovía, aún se puede leer un graffiti que reza: «Caso De Juana Falange no perdona».
El debate sobre la proximidad a los hogares donde viven varias víctimas de ETA de la residencia de De Juana -que ayer seguía ilocalizable, como desde que saliera de prisión- no emerge en estas conversaciones a pie de calle. Para muchos, es un tema embarazoso y no quieren hablar. Aunque algunos donostiarras se deciden. Una dependienta considera «poco tiempo» los 21 años que ha permanecido en prisión «después de todo lo que ha hecho». Fue condenado a 3.000 años de cárcel por su participación en 25 asesinatos. Asimismo, califica de «provocación» su decisión de vivir cerca de afectados por el terrorismo. A pesar de todo, admite que, si acude a su comercio, «le atenderemos y punto».
Otra joven sale de su casa con una cesta que coloca en la bicicleta. Tras insistirle para que se pronuncie en algún sentido, asegura que no le apetece encontrárselo por la calle. En su opinión, es «poca» la pena cumplida por el antiguo recluso y le parece «fatal» que haya establecido su hogar cerca de las víctimas de ETA.
«Criminales de guerra»
Los únicos que se salen del denominador común -es decir, las respuestas telegráficas- son dos jubilados que se explayan en sus contestaciones, plagadas de ironía. Ambos se confiesan nacionalistas. Observan con naturalidad el regreso del ex preso a San Sebastián. «También hay criminales de guerra», justifican. Además, consideran a De Juana inofensivo. «¿Qué va a hacer? Si estará vigilado y medio muerto después de las huelgas de hambre». «Lo mejor sería acercar a los presos para tratar de solucionar algo y no mantener los extremismos de un lado y de otro», plantean. Tras echar un capote a la izquierda abertzale, uno de los jubilados anuncia que no les va a votar porque «dicen a todo que no, pero no proponen soluciones. Criticar es fácil».
Máxima Alberdi, de 82 años y residente en el portal contiguo al que ocupará De Juana, se santigua al salir de casa, echa la basura al contenedor y reitera que lo que a ella le preocupa son los ruidos que hay por la noche y no le dejan dormir. «Y nadie me hace caso en el Ayuntamiento», denuncia.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS